Un experimento realizado en una aplicación de citas encendió la polémica en redes sociales y abrió un debate incómodo sobre la forma en la que interactuamos en plataformas digitales. Un hombre se volvió viral luego de crear un perfil en Tinder en el que reconocía abiertamente tener antecedentes penales por maltrato a mujeres. Lejos de ser rechazado, su cuenta acumuló más de 800 coincidencias en apenas 48 horas.
El caso no tardó en generar reacciones encontradas, desde indignación hasta sorpresa, y puso sobre la mesa preguntas profundas sobre la cultura de las apps de citas.
UN PERFIL POLÉMICO QUE SE VOLVIÓ VIRAL
De acuerdo con lo que circula en redes sociales, el hombre decidió escribir en su biografía información que normalmente sería considerada una alerta grave. Aun así, el perfil comenzó a recibir una gran cantidad de "likes" y coincidencias en muy poco tiempo.
La rapidez con la que se viralizó el caso hizo que miles de usuarios compartieran capturas y comentarios, cuestionando por qué un perfil con ese tipo de confesiones podía resultar atractivo para tantas personas.
EL DEBATE SOBRE LAS "BANDERAS ROJAS" EN APPS DE CITAS
El fenómeno reavivó una discusión que ya existía: la atracción hacia las llamadas banderas rojas. Psicólogos y usuarios en redes han señalado que, en algunos casos, los perfiles polémicos o extremos generan curiosidad, morbo o la idea equivocada de que se trata de una broma o un experimento social.
Otros apuntan a que el formato rápido de las aplicaciones de citas favorece decisiones impulsivas, donde se prioriza el impacto del perfil por encima de una reflexión más profunda sobre lo que realmente se está leyendo.
ENTRE MORBO, PROVOCACIÓN E INDIFERENCIA
Para muchos internautas, lo más preocupante del caso no es solo el número de coincidencias, sino lo que esto refleja sobre la normalización de la violencia y la indiferencia ante conductas dañinas cuando se presentan como algo "llamativo" o provocador.
Algunos usuarios señalaron que este tipo de perfiles podrían estar siendo tomados a la ligera, mientras que otros advirtieron del riesgo real que implica minimizar antecedentes de violencia en espacios pensados para conocer personas.
¿QUÉ DICE ESTE CASO SOBRE LA SOCIEDAD DIGITAL?
Más allá de Tinder, el caso dejó una pregunta incómoda: ¿por qué la polémica y el impacto generan más atención que la honestidad, el respeto o la empatía? Para muchos, la viralidad de este perfil es un reflejo de cómo las redes y las apps pueden distorsionar la percepción del peligro y convertir temas graves en simples contenidos virales.
El debate sigue abierto y ha servido para que usuarios, especialistas y colectivos cuestionen la responsabilidad individual y colectiva dentro de las plataformas de citas, así como la necesidad de tomar más en serio las señales de alerta en la vida real y digital.




