La inteligencia artificial (IA) ha revolucionado la creación de contenido digital, permitiendo la generación de imágenes con detalles y estilos específicos, como los inspirados en Studio Ghibli.
Sin embargo, el uso de esta tecnología conlleva un costo ambiental que a menudo pasa desapercibido. De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la generación de imágenes con IA implica un consumo significativo de agua, utilizado principalmente para la refrigeración de los centros de datos que procesan estas solicitudes.
¿CUÁNTA AGUA REQUIERE LA IA PARA GENERAR IMÁGENES?
La influencia ambiental del uso de la inteligencia artificial se encuentra más allá de las interacciones textuales. De acuerdo con los datos de la UNAM, herramientas como ChatGPT pueden ingerir aproximadamente medio litro de agua para responder a entre 10 y 50 preguntas.
Si se considera el volumen de usuarios que emplean estas tecnologías a diario, el consumo total de agua puede ascender a más de cuatro millones de litros.
Este consumo también se replica en la creación de imágenes y videos generados con inteligencia artificial. Cada vez que un usuario solicita una imagen inspirada en Studio Ghibli o cualquier otro estilo artístico, se activan los centros de datos, lo que contribuye al uso de agua para su operación y enfriamiento. Además, estos servidores suelen funcionar con energías no renovables, cuya producción implica un gasto adicional de agua, incrementando aún más su huella hídrica indirecta.
SE BUSCA CONCIENTIZAR SOBRE EL USO DE LA IA
La UNAM busca concienciar sobre un aspecto poco visible del uso de la IA. Así como otras actividades cotidianas requieren agua de manera indirecta, como la carga de dispositivos electrónicos o el uso de electrodomésticos, el uso de la inteligencia artificial también tiene un impacto ambiental significativo.
Con el avance de la tecnología, es fundamental considerar formas más sostenibles de desarrollo digital, promoviendo el uso eficiente de recursos y explorando alternativas ecológicas para minimizar la huella hídrica de la inteligencia artificial.