El nombre de la celebración de la Virgen de la Candelaria proviene de la palabra candela, que significa vela o luz. Su denominación está relacionada con el uso de velas encendidas como símbolo de iluminación, protección y fe dentro de la tradición cristiana.
Desde los primeros siglos, la luz fue asociada con la guía espiritual y la esperanza, por lo que la bendición de velas se convirtió en una práctica central de esta conmemoración, dando origen al nombre con el que se conoce hasta hoy.
POR QUÉ SE CELEBRA EL 2 DE FEBRERO
La fecha tiene un origen religioso y se ubica cuarenta días después de la Navidad. De acuerdo con la tradición cristiana, ese día se conmemora la presentación de Jesús en el templo y el cumplimiento de un rito de purificación por parte de María.
Este acontecimiento fue adoptado como una festividad oficial dentro del calendario litúrgico, marcando el cierre del ciclo navideño y reforzando el simbolismo de la luz como elemento central de la fe.

EL ORIGEN DE LA TRADICIÓN DE LOS TAMALES
En México, la celebración adquirió un componente gastronómico ligado a los tamales, una herencia cultural de origen prehispánico. El maíz, considerado sagrado por las civilizaciones antiguas, fue incorporado a la festividad como un alimento ritual.
La costumbre actual de compartir tamales está relacionada con la Rosca de Reyes, celebrada el 6 de enero. Quien encuentra la figura del Niño Jesús asume el compromiso de ofrecer tamales el 2 de febrero, fortaleciendo así la convivencia familiar y comunitaria.
La Candelaria es una celebración que combina creencias religiosas, simbolismo ancestral y prácticas sociales que han evolucionado con el tiempo. Más allá del rito, se ha convertido en una fecha que promueve el encuentro, la identidad cultural y la preservación de tradiciones que siguen vigentes en la vida cotidiana.




