Presentan “Dejados en el Mundo”

Libro de Evelia Campas Ibarra es una recopilación de reflexiones enfocadas en la familia y la sociedad

Por: Raúl Armenta Rincón

La maestra Evelia Campas Ibarra presentó el libro Dejados en el Mundo: Reflexiones prácticas, que contiene una recopilación de reflexiones para mejorar en la familia y la comunidad.

Dijo que se abordan temas que como iglesias, familias y creyentes de Jesucristo nos atañen y que en estos momentos tendremos que sacar a la luz.

“Tenemos que evitar que fuentes que nada tienen que ver con la esencia divina atraigan información para nuestros hijos y demás descendencia, que de hoy en adelante tendrá que hacer un mayor esfuerzo para tomar decisiones correctas sobre seguridad personal, salud y sexualidad, educación formal e informal y participación en los temas sociales, económicos y políticos”, explicó.

Consideró que la responsabilidad sigue siendo de las generaciones que hasta hoy se han formado como los hombres y mujeres perfecta y enteramente preparadas para toda buena obra.

“Bajo la tutela de este fundamento bíblico se lleva ventaja contra cualquier esquema de corrupción que impera en la sociedad de la que formamos parte, de ahí que es invaluable contar con elementos valiosos en el servicio a una sociedad tocada por el caos y la destrucción en muchos aspectos”, dijo.

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“Y es la iglesia la que contiene, a través de sus enseñanzas bíblicas, las posibilidades de una verdadera conversión garante de las atinadas acciones a quienes corresponde ser sembradores de la verdad que es Jesucristo”, agregó.

Campas Ibarra aclaró que el libro no se realizó con la finalidad de dar una interpretación a la palabra bíblica, ni recrear algún tipo de denominación religiosa en específico, ni exhortar a los creyentes de alguna iglesia en particular a cambiar sus rituales y actividades.

“Es más bien una invitación a encontrar el lugar de la iglesia en la vida social, procurando que las enseñanzas adquiridas en nuestro recorrido espiritual vayan tomando forma y se reflejen en nuestra interrelación con la familia y comunidad circundante”, explicó.

“Es para no sólo entender el legado escritural, sino que a la par mostremos que el peregrinar cristiano es adecuado a lo que, como seres a imagen y semejanza de Dios, podemos aportar en el mundo que nos rodea, apartados de las prácticas pecaminosas y no de los seres humanos que requieren nuestra atención”, añadió.

La maestra aclaró también que no se pretende una crítica a las prácticas de la fe y sí a las formas, paradigmas, tabúes y repercusiones de la labor encomendada a la iglesia en el espacio geográfico determinado en el que fuimos dejados por el Creador, quien nos dotó en gran manera de un espíritu de amor y de dominio propio para no sucumbir a la rutina de ser un peregrino en la soledad o en el enclaustramiento azorado o atemorizado por la complejidad social.

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