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Pese a pandemia, Mayos cumplen sus tradiciones

Con el ritual del encuentro de María y Jesucristo frente a la Iglesia, indígenas mayos concluyeron este Domingo de Resurrección las tradicionales celebraciones de Cuaresma.

De esta manera, a pesar de la pandemia, los miembros de la tribu cumplieron una vez más, con entrega, fe y compromiso, con estas costumbres ancestrales que fueron presenciadas por miles de personas en los ocho pueblos mayos: Pueblo Viejo, Tesia, Conicárit, Cohuirimpo, Etchojoa, El Recodo, El Júpare y Huatabampo.

Pese a pandemia, Mayos cumplen sus tradiciones
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Los organizadores destacaron que los diversos rituales, como los recorridos de fariseos en cumplimiento de sus mandas, los contis, la "correteada del viejito", la quema de máscaras, entre otros, se realizaron sin mayores incidentes, en lo que fue muy importante el buen comportamiento de la población.

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Como es tradición, la quema de máscaras fue una de las principales ceremonias de este período cuaresmal, como fue el caso de Pueblo Viejo, la llamada "Cuna de Navojoa", en el Sábado de Gloria, ante una considerable concurrencia a pesar de las recomendaciones de las autoridades sanitarias.       

No obstante que se realizaron reuniones previas entre funcionarios municipales y los coordinadores del evento, fue evidente el incumplimiento de protocolos como guardar la sana distancia y portar el cubrebocas.

Ante poca vigilancia policíaca, cientos de personas, entre niños jóvenes, adultos, se congregaron en la plaza, frente al templo de San Juan Bautista, construido en 1614, para participar en este importante ritual.

Poco después del mediodía, los pascolas salieron de una ramada y entraron por la puerta principal del templo, ya que se efectuaría el canta gloria, para después salir y correr al exterior durante tres ocasiones, seguidos por fiesteros y fariseos.

Al terminar la tercera vuelta, ya con el repique de las campanas y el fuerte estallido de los "cohetes", otros judíos incendiaron la hoguera, donde se quemaron máscaras para obtener el perdón, así como machetes y el "mal humor" o "Judas Iscariote".

Finalmente, los promeseros se dirigieron a la Cruz del Perdón, situada frente al templo, en el área conocida como "Jerusalén", donde se tiraron vencidos.

Para los mayos, la quema de máscaras es una celebración de la vida, de la culminación de un ciclo y el inicio de otro, donde los participantes renuncian a sus errores y se comprometen a una nueva vida, por los favores divinos recibidos.

Durante los últimos 40 días, en penitencia por una manda, los fariseos portaron sus máscaras de animales, además de danzar acompañados con un tambor.

El cobanaro mayor de Pueblo Mayo, Esteban Jusacamea Yocupicio, destacó la importancia del evento, con el que una vez más los indígenas, con fe, entrega y pasión, mantienen y fortalecen estas costumbres que dan identidad.