Navojoenses viven en carne propia el temblor en la Ciudad de México

Familia de la región del Mayo cuenta cómo pasaron el movimiento telúrico del martes 7 de septiembre que sacudió la capital del país

Por: Fabián Pérez

Justo en el momento del temblor de 7.1 grados en la escala de Richter que se sintió en la Ciudad de México el martes por la noche, una familia navojoense se encontraba hospedada en un hotel de 24 pisos.

Karla Coronado, compartió que, en ese preciso instante del movimiento telúrico llegaban de cenar al piso número 12. “Estábamos sacando unas cosas, acomodando nuestras pertenencias y en eso empieza a temblar poco a poco y después se empezó a sacudir todo el hotel”   

Relató que ha sido una experiencia inolvidable, ya que esto no se vive en Navojoa y en Sonora, pero también ha sido un momento de mucho estrés e incertidumbre.

“En realidad no sabes que hacer, se congela con la situación. Estaba con nuestros hijos, de una niña de 3 y un niño de 10 años. Mientras yo corría con ellos, mi esposo cerraba la puerta del cuarto del hotel,” declaró.

Aseguró que la gente alojada en el hotel empezó a salir sin ropa, otras con ropa interior, con toallas y descalza.

“No encontrábamos las escaleras de evacuación, una vez que las encontramos, los espacios eran muy reducidos. La gente se decía hola y por más que uno quería mantener la calma, entre rezos, entre personas que lloraban y gritaban, uno también se asustaba más,” describió.

Compartió que bajaron los doce pisos en segundos. A pesar que el sismo duró segundos, parecieron eternos.

“No podíamos caminar bien, porque no había estabilidad, porque todo se movía. Al estar en un edificio tan alto, pensamos en algún momento que pudiera caer encima de lo demás, en realidad estábamos a la mitad del edificio,” contó.

Los elevadores, dijo, se encontraban disfuncionales y en ese momento, lo primero que pensó fue en sacar a sus hijos de este peligro, protegiéndolos de un posible derrumbe.

Señaló que fueron segundos de angustia y de mucha ansiedad, ya que miraban como las paredes del cuarto del hotel se fueron agrietando y como caían los pedazos de enjarre.

“Esto nos ocasionó un poco más de miedo, yo salí corriendo con mis dos hijos y mi esposo iba detrás de mí. Era muy desesperando porque se me llegaba a perder en unos momentos, ya que la gente se iba empujando y trataba de ponerse a salvo en la calle,” indicó.

La medico veterinaria, sostuvo que después de 20 minutos de lo ocurrido, personal del hotel subió a laborar las condiciones y el estado del edificio.

“Más del 50 por ciento de la gente que se encontraba alojada en el hotel buscó otra opción a donde ir a dormir, por el temor a alguna replica más fuerte,” expresó.

Externó que el sismo ocurrió pasado las 22:00 horas de la noche. Los empleados del hotel tuvieron que repartir cobijas a los huéspedes, luego de salir en ropa interior, en toallas y con ropa ligera, pues estaba lloviendo.

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