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A sus 103 años, no quiere dejar de trabajar

Su mejor regalo sería ver de nuevo a su hijo Pedro, quien se fue hace 3 décadas a Estados Unidos y desde entonces le perdió la pista; ruega por un milagro

A sus 103 años de edad, Lucía Sombra Meza se niega a dejar de trabajar. De lunes a domingo sale de la comunidad de Buiyacusi hasta esta ciudad de Navohoa para vender bolsitas con nopales, flor de calabaza, chiltepines y limones.

Ni en tiempos de pandemia por el Covid-19, la adulta mayor ha dejado de acudir, como todos los días, a su punto preferido para vender: No Reelección y Rayón, en la colonia Centro.

A sus 103 años, no quiere dejar de trabajar
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Para no contagiarse, Lucía Sombra utiliza un pequeño cubrebocas de color negro. Su nuera, Antelma Valenzuela Verdugo, asegura que desde que tenía 12 años, su suegra ha trabajado.

"Nosotros le decimos a cada rato que ya no trabaje, pero ella insiste en vender lo que le regalan. Ella nos ha dicho que, si deja de venir al Centro, se va a entumir, más con este frío", compartió.

Comenta que Lucía Sombra se levanta todos los días a las 5:00 de la mañana.

"Mi suegra casi no se enferma, pero ahora que llegaron unos familiares de Hermosillo a celebrarle el cumpleaños 103, le empezó una tos con gripa, pero ella no quiere dejar de trabajar; ojalá que no sea nada malo", mencionó.

La señora Lucía busca desesperadamente saber del paradero de uno de sus hijos, que se fue hace 30 años a trabajar a Estados Unidos y desde entonces no ha sabido nada de él.

Comentan sus familiares que sería un regalo de Dios saber que su hijo se encuentra con vida en el vecino país del norte, al que desea abrazar y decirle cuánto lo quiere.

"Esa es la ilusión de mi suegra, reencontrarse con su hijo. Tengo entendido que se fue a Carolina del Norte, en busca del sueño americano", mencionó.

Para mala suerte, dijo, su suegra no cuenta con una foto de su hijo.