La lucha contra la violencia homicida en México será una de las prioridades del Gobierno Federal durante 2026, según adelantó la presidenta Claudia Sheinbaum en su reciente conferencia de prensa matutina. Aunque las cifras nacionales muestran una tendencia descendente en asesinatos, hay estados donde las cifras siguen siendo preocupantes y requerirán atención especial en los próximos meses.
Datos oficiales recientes indican que en 2025 la tasa de homicidios dolosos, aquellos cometidos con intención, se redujo de forma significativa en todo el país, alcanzando el nivel más bajo en casi una década. Sin embargo, esta disminución general no significa que la violencia haya desaparecido.
Sheinbaum señaló que el foco de las estrategias de seguridad se mantendrá en entidades donde la incidencia de homicidios continúa siendo alta, muchas de ellas vinculadas al crimen organizado y disputas entre grupos delictivos. Entre los estados que concentran una mayor proporción de asesinatos se encuentran Guanajuato, Chihuahua, Baja California, Sinaloa, Guerrero y Michoacán.

De acuerdo con estadísticas oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) sobre incidencia delictiva, Guanajuato encabeza la lista con la mayor proporción de homicidios dolosos a nivel nacional, seguido por Chihuahua y Baja California, mientras que Sinaloa, Guerrero y Michoacán también figuran de cerca. Estas cifras representan más de la mitad de todos los homicidios registrados entre enero y mayo de 2025.
Además del enfoque geográfico, la estrategia federal contempla mejorar la coordinación entre autoridades locales y fuerzas de seguridad para reforzar operaciones en zonas críticas, así como implementar acciones que atiendan las causas estructurales de la violencia, como la pobreza y la falta de oportunidades.
Aunque México ha logrado avances en disminuir la incidencia general de asesinatos, la violencia homicida sigue dejando una huella profunda en comunidades de alto riesgo, donde los homicidios dolosos principalmente vinculados al crimen organizado se mantienen como uno de los delitos de alto impacto más complejos de combatir.




