Acude al IMSS para retirarse el DIU y termina perdiendo ambas piernas: ¿qué fue lo que salió mal?

Una joven mexicana expuso públicamente su caso, luego de que un procedimiento médico derivara en consecuencias permanentes

El caso fue analizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
El caso fue analizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos

Un procedimiento ginecológico considerado de rutina cambió por completo la vida de Vanessa Dib Velázquez. Lo que comenzó como el retiro de un Dispositivo Intrauterino (DIU) en una clínica del IMSS en Querétaro derivó en una infección hospitalaria, errores médicos y una serie de decisiones clínicas que culminaron con la amputación de ambas piernas.

El caso volvió a generar atención pública tras el testimonio de Vanessa en el podcast de Pepe y Chema, donde relató los hechos y las secuelas que enfrenta. Posteriormente, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) analizó el expediente y emitió una recomendación por negligencia médica.

EL MOTIVO DEL RETIRO DEL DIU

Vanessa acudió a la clínica debido a que su DIU se encontraba traslocado, una condición en la que el dispositivo se desplaza de su posición habitual dentro del útero. Este tipo de alteración puede provocar dolor, sangrados anormales y fallas anticonceptivas, además de requerir una valoración ginecológica inmediata.

Cuando un DIU está fuera de lugar, los protocolos médicos recomiendan estudios de imagen para conocer su ubicación exacta y evitar complicaciones durante su extracción.

De acuerdo con la información del caso, el DIU fue retirado con pinzas sin que se realizaran previamente estudios como ultrasonido o rayos X. Estos exámenes son fundamentales para confirmar la posición del dispositivo y descartar riesgos antes de su retiro.

DETERIORO DE SALUD TRAS LA EXTRACCIÓN

Tres días después del procedimiento, Vanessa comenzó a presentar dolor lumbar y acudió nuevamente a una clínica, donde fue diagnosticada con lumbalgia aguda sin estudios adicionales. Su estado de salud empeoró progresivamente hasta que fue ingresada a urgencias con una pérdida considerable de sangre y deshidratación severa.

Ante la gravedad del cuadro clínico, los médicos la intubaron, le brindaron respiración mecánica y le realizaron una transfusión sanguínea. Vanessa sufrió un paro cardíaco y fue reanimada durante aproximadamente 30 minutos. Como parte del manejo médico posterior, se le extirpó el útero y un ovario.

Finalmente, los especialistas tomaron la decisión de amputar ambas piernas como una medida para salvarle la vida ante las consecuencias de la infección.

OFERTA DE COMPENSACIÓN Y RECLAMO PÚBLICO

Según el Diario de Querétaro, el IMSS habría ofrecido a Vanessa una compensación de 88 mil pesos. La joven rechazó la propuesta al considerarla insuficiente y expresó su indignación, señalando que el costo de una sola prótesis puede oscilar entre 70 mil y 150 mil pesos. "¿Eso valen mis piernas?", cuestionó públicamente.

La CNDH ordenó que el IMSS brinde atención médica de por vida a Vanessa como consecuencia de la discapacidad permanente. Además, deberá proporcionarle todas las prótesis necesarias para garantizar su movilidad y calidad de vida, así como el seguimiento médico que requieran las secuelas del caso.