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Las Plumas

Ayuntamiento y sindicato

Surge tensión en Navojoa


Las cosas se han puesto un poco tensas en el Ayuntamiento de Navojoa. Cabe suponer que esa coloración bien podría subir de tono con el paso de los días inmediatos. Por desgracia, en ese ambiente se está percibiendo hoy por hoy una beligerancia que todo permite suponer elevará sus decibeles con el paso de los días.

Ojalá y nada de esta presunción llegue a los hechos el día de mañana. Pero en realidad aquí hay un enfoque defectuoso o incompleto del asunto. Porque lo cierto es que, según todas las evidencias públicas a la mano, la hostilidad a que se alude ya se abrió paso públicamente con definiciones y acusaciones formuladas desde el ámbito sindical.

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De alguna manera, un estado de cosas como el que se alude se veía venir públicamente de una u otra manera. Por ello, no deja de ser lamentable que no se hayan podido evitar sus primeras evidencias de confrontación, y las que sin duda vendrán, entre las autoridades municipales de Navojoa y el sindicato respectivo.

En un simple esquema de convivencia comunitaria, debe resultar muy dañino o inconveniente que en un municipio determinado las dos instancias a que se alude hayan resuelto confrontarse abiertamente, y al parecer sin dar ni pedir tregua. Por lo demás tampoco puede esperarse a pie juntillas o de manera automática que las cosas rutinarias de un Ayuntamiento transcurran sin mayor asomo de conflicto. Incluso, en un mundo de ilusión o sueños felices, eso equivaldría a mucho pedir, para que más que la verdad.

El caso es que René García Vallejo, dirigente del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Municipio de Navojoa, denunció amenazas y actos de intimidación de funcionarios contra empleados que están participando, dijo, en manifestaciones de protesta. Expuso que tras el paro de labores realizado el viernes anterior en demanda del cumplimiento de jubilaciones y entrega de uniformes, un notario público levantó actas a varios trabajadores.

Ante lo anterior, García Vallejo expuso directamente: "Quiero dejar en claro a las autoridades municipales que no nos amedrentarán", al postular que los trabajadores sindicalizados ejercieron su legítimo derecho a manifestarse, "por lo que no hay lugar para la intimidación".  Denunció también que funcionarios del Ayuntamiento están amenazando al personal para que firme actas bajo la amenaza de despido.

Tal podría ser, en un apretado resumen el recuento de hechos que ha posibilitado el surgimiento de una indeseable perturbación en el ambiente laboral del Ayuntamiento de Navojoa. Es evidente que las que se describen no son buenas nuevas, bajo ninguna circunstancia, en virtud de la abierta confrontación que traslucen. A la hora de escribir estas líneas, se ignoraba si el gobierno navojoense formularía una réplica a las afirmaciones de García Vallejo.

Cabe pensar que habrá o tendría que generarse una pertinente contestación. Bien dicen los filósofos de la esquina de la colonia que la mejor forma de resolver un problema radica en hacerle frente de buenas a primeras. Cabe suponer, entonces que el Ayuntamiento de Navojoa emitirá seguramente la explicación que corresponde en el marco de la situación sindical aludida.

La ciudadanía no espera que se generen actitudes de esta naturaleza. Seguramente nunca deberá ser recomendable que un Ayuntamiento y el sindicato respectivo resuelvan enfrentarse con todo, pero en tanto suceda esta circunstancia, lo mejor será asumirla como tal y exponer los hechos que correspondan.

La idea principal tendría que ser que el conflicto no ascienda y llegue a convertirse en una situación inmanejable.  Esta debe ser una modalidad a la que siempre será necesario sacarle la vuelta, evitándola hasta donde sea razonable hacerlo. Pero habrá que esperar los acontecimientos que sin duda seguirán nutriendo este problema.

No puede ignorarse que, de una u otra forma, el Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento de Navojoa se ha puesto en pie de guerra, dicho sea esto asomo de ninguna duda. En el lamento público que apareja una situación de esta naturaleza, habrá que ver la forma en que responderán las autoridades. Porque no es de creerse que vayan a quedarse con los brazos cruzados.

Para ser francos, el asunto se observa un tanto caldeado. En casos así, lo que normalmente procede desear es que los hechos no lleguen a mayores, tal como suele decirse. Pero mejor habrá que esperar los acontecimientos para terminar de perfilar su coloración. Veremos...

armentabalderramagerardo@gmail.com