Síndrome de Diógenes: ¿Qué es, a quién afecta y cómo se puede tratar?

Las personas con este transtorno, que afecta al 6% de la población, no son capaces de entender que su estilo de vida es perjudicial para la salud

Síndrome de Diógenes: ¿Qué es, a quién afecta y cómo se puede tratar?

Si alguna vez has conocido a una persona que guarda absolutamente todo “por si algún día sirve”, o si tú mismo tienes dificultades para desprenderte de objetos, papeles o cosas aparentemente inútiles, conviene prestar atención. 

Acumular no siempre es solo una manía inofensiva, pero en ciertos casos puede convertirse en una señal de alerta de un problema de salud mental que afecta profundamente la calidad de vida, la higiene y la seguridad de quien lo padece.

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE DIÓGENES?

El síndrome de Diógenes es una enfermedad psiquiátrica que se caracteriza por la acumulación compulsiva de objetos, desperdicios e incluso basura dentro del propio hogar. 

No se trata de simple desorden ni de una costumbre por guardar cosas, sino de un trastorno del comportamiento que, en la mayoría de los casos, afecta a personas mayores de 65 años que viven solas. 

También puede presentarse en parejas de adultos mayores, donde uno de ellos arrastra al otro a esta dinámica, y en casos mucho menos frecuentes, en personas jóvenes.

Esta patología afecta aproximadamente al 6 por ciento de la población a nivel global y se basa en una percepción distorsionada del valor de los objetos.

Para quien la padece, cada cosa acumulada tiene un significado emocional o representa una posible utilidad futura. Por eso recogen papeles, ropa vieja o basura de la calle y los llevan a casa convencidos de que “algún día servirán”. 

El problema es que ese “algún día” nunca llega, mientras el entorno se vuelve cada vez más insalubre y peligroso.

¿POR QUÉ SE DESARROLLA EL SÍNDROME DE DIÓGENES?

Las causas están muy relacionadas con factores emocionales y de salud mental. Se presenta sobre todo en personas mayores que tienen alguna alteración psiquiátrica no diagnosticada, viven solas y han pasado por pérdidas importantes, como la muerte de un cónyuge o un familiar cercano. 

La soledad, la depresión, el aislamiento social y la dificultad para adaptarse a los cambios de la vida son detonantes frecuentes.

Entre las características más comunes de quienes lo padecen están vivir solos, tener pocas relaciones sociales, haber perdido seres queridos, presentar problemas de salud, en especial de tipo neurocognitivo, y negar rotundamente que exista un problema o que necesiten ayuda.

SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DE DIÓGENES

Las personas con Síndrome de Diógenes no son capaces de entender que su estilo de vida es perjudicial para la salud. Entre los síntomas más habituales se encuentran:

  • Abandono de la higiene personal
  • Mala alimentación
  • Desnutrición o anemia
  • Desinterés por la propia salud
  • Actitudes obsesivas de amontonamiento
  • Comportamiento antisocial que va desde el desapego hasta el aislamiento social 

Generalmente viven de forma austera, rozando la pobreza y sin conciencia real del problema. Es importante no confundir esta patología con el trastorno por acumulación compulsiva, ya que en este último no se acumula basura ni se descuida la higiene personal.

¿CÓMO SE DETECTA Y SE TRATA EL SÍNDROME DE DIÓGENES?

La acumulación no ocurre de un día para otro; es un proceso que puede tardar años. Por eso, vecinos, familiares y amigos juegan un papel clave. Cuando una persona empieza a aislarse, descuidar su higiene o a llenar su casa de objetos inútiles, es momento de actuar. 

En comunidades de vecinos, este problema también se convierte en un riesgo sanitario, ya que la basura atrae plagas y enfermedades, por lo que es fundamental avisar a los servicios sociales para que intervengan.

El tratamiento comienza con un diagnóstico adecuado para identificar la patología de base. Después, lo ideal es evitar que la persona viva sola o, si no es posible, establecer un seguimiento constante con visitas domiciliarias y apoyo de los servicios sociales, además de la desinfección de la vivienda.

El mayor obstáculo es que la mayoría de los pacientes no reconoce su problema y rechaza la ayuda. Aun así, el objetivo es fomentar el autocuidado, reducir la conducta antisocial y crear vínculos afectivos. 

La terapia cognitivo-conductual ayuda a tomar conciencia de la enfermedad, y en algunos casos se utilizan estabilizadores del estado de ánimo y antipsicóticos.

El acompañamiento de la familia, amigos y profesionales como geriatras, psicólogos y trabajadores sociales es clave. 

Si sospechas que alguien cercano puede estar atravesando esta situación, buscar ayuda especializada no es opcional: es una urgencia silenciosa que no debe ignorarse.

Marcela Islas
Marcela Islas

Egresada de Literaturas Hispánicas de la Universidad de Sonora, con experiencia en periodismo y turismo; pasión por la cultura, música y gastronomía.