Día Mundial del Chicle: Bubblegum Alley, el callejón cubierto de gomas de mascar masticadas con una historia única

La historia del chicle conecta a México y Estados Unidos desde la selva del sureste mexicano hasta un famoso callejón de California

Día Mundial del Chicle: Bubblegum Alley, el callejón cubierto de gomas de mascar masticadas con una historia única

Cada 13 de enero se celebra el Día Mundial del Chicle, una fecha que rinde homenaje a una de las golosinas más populares del planeta. Presente en tiendas, supermercados y bolsillos de millones de personas, el chicle es mucho más que un simple dulce: su historia conecta a México y Estados Unidos a través de la selva del sureste mexicano y de una industria que evolucionó con el paso de las décadas.

Esa herencia cultural y económica, curiosamente, también se refleja en un estrecho callejón de California cubierto por miles de gomas de mascar masticadas.

BUBBLEGUM ALLEY, EL CALLEJÓN CUBIERTO DE GOMAS DE MASCAR MASTICADAS

Con el paso del tiempo, la industria fue transformándose y sustituyendo la base natural por compuestos sintéticos, pero el legado histórico permanece. Un ejemplo peculiar de cómo el chicle se incrustó en la cultura popular es Bubblegum Alley, un callejón que se ha convertido en una atracción turística única por estar completamente cubierto de gomas de mascar pegadas en sus paredes.

Ubicado en el número 733 de la calle Higuera, en San Luis Obispo, California, este estrecho pasaje de aproximadamente 20 metros desprende, según coinciden los visitantes, un olor a frutillas mentoladas.

imagen-cuerpo

Aunque su origen exacto no está del todo claro, algunas versiones señalan que surgió en la década de 1950 a partir de una rivalidad entre estudiantes de la preparatoria San Luis Obispo High School y la Universidad Politécnica Estatal de California (Cal Poly), quienes comenzaron a pegar chicles como una especie de protesta o tradición estudiantil.

Lo cierto es que el lugar se ha limpiado únicamente dos veces desde la década de 1970. Cuando en años recientes algunas personas solicitaron una tercera limpieza, las autoridades locales rechazaron la petición de manera cordial, al considerar que el callejón se ha convertido en un símbolo cultural y turístico de la ciudad.

Lejos de ser visto como un problema de suciedad, Bubblegum Alley ha generado una inesperada publicidad positiva para los negocios cercanos. Programas de televisión, diarios internacionales y figuras del espectáculo han visitado el sitio para conocer de primera mano este curioso fenómeno que atrae a turistas de todas partes del mundo. Algunos visitantes optan por masticar chicle y dejar su marca en la pared, mientras otros recorren el callejón en busca de palabras, figuras o mensajes ocultos entre las capas de goma de mascar.

Así, en el Día Mundial del Chicle, esta golosina no solo se recuerda por su sabor o por el hábito cotidiano de mascarla, sino también por su historia compartida entre México y Estados Unidos y por su capacidad de transformar un simple callejón en una atracción cultural tan extraña como emblemática.

Jhoanna Ontiveros Peraza
Jhoanna Ontiveros Peraza

Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad Vizcaya de las Américas. Redactora en el Diario del Yaqui, cubro las secciones de Nacional, Finanzas y Farándula.