Andaderas y saltarines: ¿son riesgosos para los bebés? esto dice la ciencia

Estos aparatos han sido usados desde hace muchos años bajos la creencia de que ayudan al desarrollo

¿Estás a favor o en contra de su uso?
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Desde hace muchos años, las andaderas y los saltarines han sido parte del crecimiento de muchos bebés. Tradicionalmente se pensaba que estos dispositivos ayudaban a desarrollar habilidades motrices y facilitaban el aprendizaje para caminar.

Sin embargo, investigaciones recientes y la opinión de especialistas cuestionan seriamente su efectividad y seguridad.

EL ORIGEN DE LAS ANDADERAS

Las andaderas surgieron en el siglo XIV como una solución práctica para los padres: mantenían al bebé entretenido y permitían que se desplazara con mayor facilidad.

Sin embargo, estudios indican que su uso puede afectar el desarrollo motriz normal. Los bebés que utilizan andaderas suelen saltarse etapas clave como gatear o aprender a sostenerse por sí mismos, lo que interfiere con el adecuado neurodesarrollo.

El Dr. Michell Ruiz Suárez, de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica que caminar es un proceso progresivo que requiere coordinación entre mente y cuerpo.

Al usar andaderas, se priva al bebé del entrenamiento físico e intelectual necesario para fortalecer la columna, la pelvis y las extremidades. Además, estos aparatos pueden provocar problemas como pie plano y malas posturas.

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RIESGOS DE ACCIDENTES

A los daños físicos se suman los riesgos de accidentes. La Academia Americana de Pediatría advierte que el 74 por ciento de los incidentes relacionados con andaderas ocurre por caídas en escaleras.

También existe riesgo de quemaduras o intoxicaciones, ya que el bebé puede alcanzar objetos peligrosos sin supervisión. Por estas razones, Canadá prohibió su fabricación y venta desde 2004.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LOS SALTARINES

Los saltarines, aunque suelen considerarse una alternativa más segura, también presentan desventajas. Organizaciones internacionales señalan que su uso prolongado puede limitar el desarrollo muscular, favorecer malas posturas, aumentar el riesgo de displasia de cadera e incluso provocar fracturas si no están bien sujetos.

Aun así, el Dr. Ruiz Suárez reconoce que, usados con moderación y bajo supervisión, pueden funcionar como ejercicio ocasional.

Con esta información se puede deducir que ni las andaderas ni los saltarines son esenciales para que un bebé aprenda a caminar. Los expertos llaman a informarse, respetar los tiempos naturales del desarrollo infantil y optar por alternativas seguras para un crecimiento saludable.

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