De nueva cuenta, fue evidenciada la crisis por la que atraviesa la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, ya que varios agentes quedaron desamparados al registrarse una balacera.
Lo anterior sucedió a las 23:10 horas del domingo, cuando los uniformados estaban por iniciar su turno en la Delegación Poniente, ubicada en la esquina de los bulevares Antonio Caso y Colonial.
Debido a que la patrulla de dicho sector se encontraba en el taller, los guardianes del orden pidieron apoyo a los elementos de la Delegación Náinari para trasladarse a la Comandancia de la calle Jalisco y 300, donde recogerían sus armas de cargo.
En ese momento, se escucharon varios disparos sobre la calle Antonio Caso hacia el oriente; y al escuchar las detonaciones cada vez más cerca de la Delegación y no contar con armamento para hacer frente al violento episodio, los uniformados optaron por resguardarse y pedir apoyo.
Al percatarse de que había una persona en la puerta de entrada amenazándolos y gritando palabras altisonantes, los oficiales salieron por la puerta de atrás y subieron al techo de la vivienda contigua a la Delegación.
Transcurrieron unos cuantos minutos para que llegaran agentes de las distintas corporaciones y se desplegara un fuerte operativo para la búsqueda de los presuntos responsables; mismos que, de acuerdo con testigos, huyeron a bordo de una motocicleta, no sin antes impactarse con un sedán Ford Mustang que se encontraba estacionado en las calles Ibérica y de las Provincias. En ese sitio, también le ocasionaron daños a un Chevrolet Cavalier de color rojo; el cual, recibió al menos un impacto de bala en el cristal posterior.
Los indicios balísticos fueron asegurados por personal de Servicios Periciales, mientras que agentes ministeriales se encargaron de tomar nota e integrar la carpeta de investigación correspondiente.