En el centro de Altamira, Tamaulipas, se encuentra una de las edificaciones más sorprendentes de México: la Parroquia Santiago Apóstol, una iglesia con más de 260 años de historia cuya construcción se realizó con una mezcla poco común que incluye nopal y leche.
CONSTRUCCIÓN CON MATERIALES INUSUALES
Construida entre 1747 y finales del siglo XVIII, la parroquia se edificó con piedra extraída del ejido La Pedrera y unida con una mezcla de arena, cemento, agua, nopal hervido y leche.
Según la tradición local, el uso de estos elementos no solo reforzó la estructura, sino que también se consideró una ofrenda para proteger el templo de los males.
El templo, de estilo español, se mantiene en pie gracias a esta técnica ancestral. Sus pilares altos sostienen las tres naves del edificio, y su fachada original permanece intacta desde su construcción, con solo algunas remodelaciones internas realizadas en la década de 1970.

CAMPANA FORJADA EN ORO Y JOYAS
Otro de los relatos que rodean a la parroquia es la historia de su campana, que, según la leyenda, fue elaborada con cadenas, aretes y monedas de oro donadas por la comunidad. Se creía que este gesto atraerían la protección divina.
Sin embargo, a principios del siglo XX, un grupo de ladrones que descubrió la riqueza de la campana la robó y desde entonces no se ha recuperado.
INAH RESTAURÓ EL TEMPLO
En marzo de 2024, el desprendimiento de material pétreo de la cúpula y el revoque del campanario alertaron a las autoridades sobre el deterioro del templo. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció que se encargará de la restauración, mientras que un patronato local gestionará los fondos necesarios.

¿CÓMO LLEGAR A ESTE PECULIAR TEMPLO?
La Parroquia Santiago Apóstol está ubicada en la calle Capitán Pérez, entre Hidalgo y Morelos, en el centro de Altamira, frente a la Plaza de Armas. Este templo es un símbolo de la fe y la historia de la región, además de un atractivo turístico imperdible para quienes visitan Tamaulipas.
