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Yaquis en el desierto de Sonora

Sigue el racismo y la discriminación en el siglo XXI

La estigmatización hacia el pueblo yaqui sigue, ahora no por el Gobierno de México, sino por voces que protegen los intereses de los que gobernaron en el pasado y sumieron en la pobreza, en el despojo y el abandono a la Tribu Yaqui.

Cómo es posible que en el siglo XXI, cuando el respeto a los derechos humanos es deber como sociedad asumir, mas ahora que el presidente de México, a través del Plan de Justicia Yaqui, lo ha puesto en la realidad, resarciendo lo mas sagrado para el pueblo yaqui que es el territorio y el agua y llevando respuesta a los problemas sociales como vivienda, educación, salud y desarrollo agropecuario.

Yaquis en el desierto de Sonora
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Cómo es posible que en el siglo XXI, cuando el respeto a los derechos humanos es deber como sociedad asumir, mas ahora que el presidente de México, a través del Plan de Justicia Yaqui, lo ha puesto en la realidad, resarciendo lo mas sagrado para el pueblo yaqui que es el territorio y el agua y llevando respuesta a los problemas sociales como vivienda, educación, salud y desarrollo agropecuario.

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Como nación yaqui no podemos tolerar que el señor Ángel Verdugo, escudado en un micrófono y apoyado por fuerzas oscuras, dañe nuestra imagen como pueblo yaqui, llamándonos borrachos, huevones y hasta drogadictos y que no tengamos capacidad para manejar nuestro desarrollo y futuro.

Sepa, señor Verdugo, que somos una nación que ha forjado su historia con sangre y valentía y que fuimos actores de gran valía en la lucha en la revolución mexicana en contra actos de exterminio y el respeto al sufragio efectivo y la no reelección de gobiernos dictatoriales como lo fue la dictadura de Porfirio Díaz.

Fuimos partícipes en la construcción de la Constitución de 1917 y gracias al general Lázaro Cárdenas, presidente de México en 1936, y de nuestra presencia en los grandes eventos trascendentales de México, tenemos nuestro territorio, con gobiernos autónomos y leyes internas en los ocho pueblos yaquis.

Nuestra existencia no nació de casualidades históricas sino de un amor a estas tierras del Río Yaqui, desde antes de la llegada de los yoris y de la inquebrantable personalidad como yaquis asumimos desde miles de años.

Somos un pueblo libre y autónomo y con una autodeterminación, con una cultura que se fundamenta en el respeto al entorno natural y a su cosmovisión. Existimos y seguiremos existiendo a pesar de racistas como usted, que desean nuestra extinción como pueblo. Sus ojos no verán ese pasaje, pues seguiremos pisando estos suelos hasta el fin del mundo.

Sepa, señor Verdugo, que somos una nación con yaquis muy trabajadores y preparados, desde obreros y jornaleros capaces de sacar empresas propias y externas y con un cuerpo de profesionistas en todas las áreas sociales y productivas capaces de competir con otros profesionistas de otras partes del país y del mundo, somos una sociedad que depende de su trabajo.

En los últimos tiempos hemos podido alcanzar acuerdos con el Gobierno de México para resarcir lo que otros gobiernos no pudieron o no quisieron o más peor como el de doctor Ernesto Zedillo Ponce León, que bajo leyes a modo expropió terrenos de la Tribu Yaqui.

Se ha alcanzado un entendimiento con el licenciado Andrés Manuel López Obrador para llevar a otros niveles al pueblo yaqui y lo cual a muchos no les gusta, ni les agrada, pues siguen estigmatizándonos como seres incapaces de lograr un desarrollo a partir de sus propios intereses.

Es usted persona no grata en territorio yaqui, y ojalá nunca se refiera que es de Sonora, pues aunque usted no quiera, el yaqui a través de su danza simboliza al Estado de Sonora hacia el exterior y muchos, sí, muchos, aun no siendo yaquis, se sienten orgullosos por ser de Sonora y más aún por ser representados por la cultura yaqui (danza del venado).


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