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Viacrucis por auto “robado”

El caso fue llevado ante la Agencia del Ministerio Público para reiniciar todo el proceso de acreditación

Quizá cuando aquella muchacha perdió su automóvil en manos de los ladrones, jamás pensó en recuperarlo. Y, sin embargo, lo encontró.

Vivió feliz el regreso de su auto, pero ya no estaba en las condiciones adecuadas. De cualquier modo, lo disfrutó, a pesar de que en la Fiscalía General de Justicia no le quisieron entregar un documento mediante el cual se estableciera que el auto, reportado robado alguna vez, ya había sido localizado y entregado a su dueña.

Francisco Gonzalez Bolon
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Vivió feliz el regreso de su auto, pero ya no estaba en las condiciones adecuadas. De cualquier modo, lo disfrutó, a pesar de que en la Fiscalía General de Justicia no le quisieron entregar un documento mediante el cual se estableciera que el auto, reportado robado alguna vez, ya había sido localizado y entregado a su dueña.

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En ese momento comenzaría su calvario. Aunque andaba a gusto en su auto, hubo un familiar que decidió comprárselo. Y se lo vendió.

A los pocos días de andar en la unidad, la Policía Municipal detuvo al joven y le restregó en la cara que era un “delincuente” porque iba en auto supuestamente robado. Porque así actúan los agentes. Se convierten en jueces cuando detienen a las personas humildes, pero con las poderosas, económica o políticamente, agachan el rostro.

Se lo llevaron en viernes a la Jefatura de Policía y duró muchas horas para que le dieran la oportunidad de hablarle a su pariente que le había vendido el carro.

Como en cualquier familia, a la comandancia de la 300 y Jalisco llegaron primos, sobrinos, tíos, todos los que deseaban ayudarlo. La que le había vendido el auto trajo todos los documentos que acreditaban la propiedad, pero los policías le insistían que en el sistema aparecía como robado.

Hasta el lunes, el caso fue llevado ante la Agencia del Ministerio Público de las calles Jalisco y Yaqui para reiniciar todo el proceso de acreditación de que el auto había sido recuperado y, posteriormente, vendido al familiar.

Ahí reconocieron incluso que efectivamente no les habían entregado un documento para acreditar que el auto había sido recuperado, pero que ya no se podía hacer nada. Eso quiere decir que en la Fiscalía alguien no está haciendo su trabajo de reportar cuando un auto se recupera, luego de haber sido robado. Por lo tanto, en el sistema de las agencias nacionales e internacionales, sigue registrado como robado.

De todos modos, tardaron en entregarles la unidad, pero quien la iba manejando no podía salir hasta que hubiera una orden precisa de que estaba “limpio”. Por cierto, se acordó de que en el carro iban documentos de unas propiedades familiares y pidió que se los entregaran.

Sin embargo, las escrituras públicas habían desaparecido. Alguien les aconsejó que acudieran a Asuntos Internos para denunciar esa desaparición. Como por arte de magia, la bolsa en la cual iban los documentos aparecieron.

Cuando quisieron llevarse el auto, descubrieron que no podían hacerlo porque ya no tenía batería. Los remitieron con los policías municipales que lo habían detenido y todo mundo, en Seguridad Pública y en la AMIC les “aconsejaron” que se olvidaran de la batería. Total, ya había recuperado el auto.

Pero faltaba mas. Los perjudicados accedieron a comprar la batería, pero el auto no podía salir del corralón porque tenían que pagar el almacenaje de varios días, a pesar de haberse acreditado que la equivocación no fue de los dueños del auto sino de las corporaciones policiacas, una por no hacer caso cuando les decían que ese auto había sido recuperado y, otra, por no entregar un documento a la hora de regresarlo a los dueños tras encontrarlo y, además, no enterar a las agencias de que ya había sido resuelto el caso.

Y ese es solamente un caso. Decenas de ciudadanos primero son juzgados por los mismos policías y ya luego viven un calvario a la hora de querer recuperar sus propiedades que les habían sido robadas o dañadas en un accidente.

Se trata, no de una historia de hace años sino del fin de semana pasado apenas. Que las corporaciones policiacas han mejorado, son mentiras. Siguen viviendo en la opacidad, en la corrupción, en el tráfico de influencias, en la complicidad con los dueños del crimen organizado.

Pero, eso sí, al ciudadano común lo tratan peor que basura.

Hoy no he dado los nombres de los perjudicados, pero los tengo. No creo que sirvan de mucho para quienes prefieren seguir fregando al pueblo, pero si acaso los necesitan, las evidencias las tengo.

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francisco@diariodelyaqui.mx