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Universidades y marihuana

Si bien el pasado 29 de junio, el Pleno de la Suprema de Justicia de la Nación (SCJN) eliminó por inconstitucionales diversas disposiciones de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal que penalizaban el uso lúdico de la cannabis en México, no todo es vida y dulzura para quienes fomentan esa actividad y la orientación de las universidades en este tema es de suma importancia.

Según el licenciado Benjamín Almanza Vélez, Docente de la Escuela de Derecho de CETYS Universidad Campus Mexicali, la resolución de la SCJN obliga al Congreso de la Unión a legislar para que finalmente se autorice a las personas mayores de 18 años vender, transportar, cultivar, cosechar, producir, consumir y comercializar cannabis, apegándose a las disposiciones y regulaciones que, en su oportunidad, habrán de emitir la Secretaría de Salud, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, así como la Comisión Federal para Prevenir los Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Comisión Nacional para Prevenir las Adicciones (Conadic).

Francisco Gonzalez Bolon
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Según el licenciado Benjamín Almanza Vélez, Docente de la Escuela de Derecho de CETYS Universidad Campus Mexicali, la resolución de la SCJN obliga al Congreso de la Unión a legislar para que finalmente se autorice a las personas mayores de 18 años vender, transportar, cultivar, cosechar, producir, consumir y comercializar cannabis, apegándose a las disposiciones y regulaciones que, en su oportunidad, habrán de emitir la Secretaría de Salud, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, así como la Comisión Federal para Prevenir los Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Comisión Nacional para Prevenir las Adicciones (Conadic).

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Señaló que es importante aclarar que esta despenalización o aprobación de uso tiene sus límites, al igual que para otras sustancias permitidas actualmente, dentro de las cuales se encuentran algunas prohibiciones.

Por ejemplo, no puede usted consumirla en lugares libres de humo, en lugares de trabajo, en centros educativos o escuelas públicas y privadas y en dependencias públicas.

Tampoco es una llave para conducir vehículos de motor bajo el influjo de esta yerba.

Mucho menos se puede contratar a menores de edad en actividades de venta, transporte, cultivo, cosecha, producción y comercialización.

Y de ninguna manera se puede hacer publicidad o difusión que motive su consumo o producción.

Según el experto, a partir de esta despenalización los mayores de edad podrán crear asociaciones o grupos de consumidores para reunirse sin temor a ser sancionados por la autoridad, siempre y cuando no se encuentren presentes menores de edad, para lo cual, deberán contar con la licencia expedida por la Comisión para Prevenir las Adicciones (Conadic) o de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en caso de Siembra y Cultivo, según la actividad de que se trate.

También se podrá portar públicamente una cantidad inferior a 28 gramos para su consumo personal o hasta 6 plantas de cannabis en el domicilio particular, con límite de 8 plantas en caso de habitar más de un adulto en el mismo domicilio.

“Esta despenalización no debe entenderse como una autorización ilimitada para el consumo, producción, venta, cultivo o comercialización del producto de manera indiscriminada, sino a partir de las regulaciones que en la materia expida el Congreso de la Unión, por lo que habrá que estar atentos a la evolución del tema”, señaló el docente.

También el doctor Carlos González Palacios, director de Humanidades y coordinador de servicio social en CETYS Universidad, consideró que las consecuencias de esta despenalización a nivel social pueden ser tan diversas como la sociedad misma.

"Llevamos más de 13 años de lucha frontal contra las drogas, lo que ha supuesto al menos 350 mil personas asesinadas y 72 mil desaparecidas. Para un sector de la sociedad la legalización de la cannabis supondrá una acción que bajará los índices delictivos y así evitará más muertes, además de regular el mercado y obtener recursos que ayuden a crear programas de prevención y recuperación de personas adictas.

“Sin embargo, para otro sector supondrá, como dice la expresión popular, echarle más leña al fuego, por la premisa asumida de que su consumo es una vía de entrada para el uso de drogas más fuertes, lo cual supondrá un aumento de problemas sociales asociados a la farmacodependencia, sobre todo de los más jóvenes", expresó.

Y, en cualquiera de los dos casos, las universidades deben preservar la búsqueda del desarrollo integral de las personas y promover estilos de vida saludables que prevengan problemas de salud mental y física, siendo coherentes con su ser y por lo tanto mantener espacios físicos libres del consumo de drogas sean estas legales o ilegales, tal y como actualmente se hace con el consumo del tabaco y del alcohol.

"Las universidades, como espacios donde se estudia y se reflexiona sobre el acontecer cotidiano y sus complejidades, deben realizar una tarea de análisis y tratamiento científico del tema, no solo sobre los usos y aprovechamiento de la cannabis, sino también de sus riesgos y daños.

“De manera que su comunidad educativa, principalmente los alumnos, pueda formarse un criterio amplio y fundamentado, primordialmente porque históricamente la legalización de una sustancia, suele invisibilizar el consumo de tipo problemático y las consecuencias sociales que de él derivan", afirmó.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx