TRABAJO DOMÉSTICO

La pandemia significó un enorme retroceso para las mujeres...

Por: Moisés Gómez Reyna

La pandemia significó un enorme retroceso para las mujeres, no solo porque disminuyó su participación en el mercado laboral sino porque además recargó en ellas la responsabilidad de realizar un mayor tiempo de trabajo doméstico sin remuneración.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geo­grafía (Inegi), al cuarto trimestre de 2019, el 45.4% de las mujeres en edad productiva se encontraban económicamente activas, mientras que para el tercer trimestre de 2020 esa proporción se desplomó a 40.0%.

Para el tercer trimestre de 2021, la participación de las mujeres en el mercado laboral se ha recuperado a 44.2%, pero todavía se encuentra más de un punto porcentual por debajo de los niveles que tenía previos a la pandemia.

Por otra parte, el Inegi reveló los resultados de la Cuenta Satélite de Trabajo No Remunerado de los Hogares Mexicanos, la cual tiene como objetivo estimar el valor económico de las horas de trabajo no remunerado que los miembros del hogar destinan a las labores domésti­cas y de cuidados.

El instituto calculó que en 2020 los hogares en México destinaron 2 mil 875 millones de horas a trabajo do­méstico no remunerado, lo que fue un 2.9% superior al tiempo dedicado en 2019. En particular, el año pasado los mexicanos destinaron más tiempo a los cuidados de salud, limpieza y mantenimiento de la vivienda y ayuda a otros hogares. En contraste, destinaron menos horas a servicios comunitarios y voluntarios, ayuda escolar (in­cluyendo traslados), y compras y administración. Esto nos da una clara idea de cómo afectó la pandemia la dinámica en la mayoría de los hogares.

De esta forma, el Inegi estima que en 2020 el valor económico de las labores domésticas y de cuidados ascendió a un monto de 6.4 billones de pesos, equivalente al 27.6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, la proporción más alta que ha alcanzado este indicador al menos desde 2003.

En cambio, en 2019 se calculó que este indicador representó el 22.9% del PIB.

Del monto de 2020, las mujeres contribuyeron con el 73.3%, mientras que los hombres lo hicieron con 26.7%, es decir, las mujeres aportaron 2.7 veces más trabajo doméstico no remunerado que los hombres.

De esta manera, el valor del trabajo doméstico per cápita tuvo el año pasado un incremento de 11.1%respecto a 2019, alcanzando los 49 mil 437 pesos por persona.

En promedio, cada mujer realizó trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados equivalentes a 69 mil 128 pesos anuales, mientras que cada hombre realizó actividades similares por 27 mil 175 pesos.

Vale la pena resaltar que la carga del trabajo doméstico cambia considerablemente cuando se consideran las condiciones sociales. Por ejemplo, si la mujer está casada o vive en unión libre su aportación per cápita de trabajo doméstico sin remuneración asciende a 86 mil 995 pesos; mientras que quienes están solteras sólo generan 40 mil 007 pesos.

En cuanto al lugar de residencia, las mujeres que viven en hogares rurales generan un valor de trabajo doméstico de 77 mil 169 pesos; mientras que las que habitan en hogares con presencia de menores de 6 años aportaron en promedio 90 mil 304 pesos, principalmente por sus actividades de cuidados.

Estos datos son contundentes: en México las mujeres siguen absorbi­endo la mayor parte del trabajo doméstico, sobre todo cuando están casadas y tienen hijos. Es decir, es mínimo el apoyo que reciben de sus parejas.

Si deseamos un cambio radical en la situación de las mujeres en México, además de exigir al Gobierno su seguridad en las calles y equidad laboral, también es fundamental tomar medidas desde casa.

Twitter: @gomezreyna

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