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Soberbia e impunidad

Cuando uno cree haber sido testigo de todo, siempre surge algo que lo supera.

Tal es el caso de don Francisco Gutiérrez Rodríguez, presidente del Supremo Tribunal de Justicia en Sonora, que salió muy berrinchudo.

Según cuentan las crónicas, este servidor público se enojó mucho porque algunas familias protestaron debido a que en la esquina de Zacatecas y Cajeme se iban a instalar los juzgados civiles que hoy laboran en el sótano del edificio del gobierno estatal.

El proyecto ya estaba en marcha e incluso se veían algunas personas trabajando en el lugar, pero a Gutiérrez Rodríguez se le olvidaron dos pequeños detalles: Primero: el área donde quería instalar los juzgados es residencial. Y, segundo, jamás pidió a los vecinos su opinión sobre este proyecto.

En sus burbujas de poder, a muchos funcionarios se les borra de la mente que quienes mandan son los ciudadanos, no ellos.

Que por años se ha estilado establecer sus caprichos por encima de la voluntad popular, es cierto, pero los tiempos están cambiando y aquellos sumisos que aceptan todo lo que se les quiere imponer, están quedando en el pasado.

Tenemos hoy una sociedad mucho mas despierta y dispuesta a defender sus derechos, así sea contra los poderosos que con su soberbia se jactan incluso de que ellos pueden detener proyectos para Cajeme solamente porque hubo quienes protestaron ante su plan inicial.

Es cierto, debemos comprenderlo: las actuales instalaciones del edificio del Gobierno del Estado, sobre todo el sótano donde trabajan los juzgados civiles que se pretendían cambiar, están en condiciones poco saludables para operar.

Se tiene que ver también el aspecto de la salud de quienes laboran en esos sitios porque, indiscutiblemente, son ciudadanos también y merecen estar en lugar que les garanticen comodidad e higiene.

Eso no está a discusión y por ello los vecinos de Zacatecas y Cajeme le proponen al Poder Judicial que mejor se reubiquen en el Centro de Usos Múltiples que hoy en día está convertido en elefante blanco, pues ni se instalan las oficinas federales prometidas ni las municipales o estatales que ahí pueden ubicarse, pueden hacer uso de las instalaciones.

Pero faltó el diálogo. Los vecinos se dirigieron en una carta a las autoridades y, como aquel cuya frase célebre es “¿Estás golpeando o qué?”, bravucón respondió Gutiérrez Rodríguez para decir que por sus pantalones ya no se va a concretar el proyecto de un nuevo edificio para los juzgados, en lo que presuntamente se invertirían algo así como 38 millones de pesos.

Mira, pues. Tan sentiditos ni me gustan, diría la abuela.

Debe entender este funcionario que, como en un juicio cualquiera, hay que escuchar todas las voces para llegar a un buen dictamen.

Pero si con la soberbia con que Gutiérrez Rodríguez respondió a los vecinos, se muestra cómo imparte justicia, entonces no hay ni cómo discutir el por qué la impunidad sigue a la alza.

Así de sencillo. Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx