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Serna con guaraches

De algún modo, Omar Serna Córdova, gerente de la Central Camionera, se enteró de que puede ser destituido de su cargo, si procede una demanda ventilada en la Unidad de Responsabilidades Administrativas del Ayuntamiento de Cajeme.

Pero, desesperado, sin conocer los resultados de la sigilosa investigación, acudió al Poder Judicial de la Federación a interponer una solicitud de amparo contra su posible cese como funcionario público y lo que resulte.

Consecuentemente, se le solicitó que explique si alguna autoridad le ha pedido dejar su labor al frente de la terminal, pues no puede ser objeto de amparo si no se le ha siquiera insinuado que va a ser destituido.

Aunque se presume que el caso de Serna Córdova es por su presunta participación en hechos de corrupción, no se han emitido los detalles sobre la investigación, precisamente para evitar el escarnio público de los protagonistas, aunque él, como se dice en términos populares, se puso el guarache antes de espinarse.

Así traerá la conciencia. Lo cierto es que el gerente de la central se ha visto involucrado en los meses recientes en sucesos que más allá de abonar a la buena imagen del gobierno al que pertenece, le ha ido colocando varios clavos al ataúd de Morena en Cajeme.

De ser antagonista del hoy alcalde a la silla municipal en 2018, Serna Córdova se convirtió en uno de loscercanosa Sergio Pablo Mariscal Alvarado y con ello alimentó sus esperanzas de que sería el próximo candidato a la alcaldía, pero de pronto se le ha llenado el camino de abrojos y ya no se ve claro su paso hacia esa meta personal.

De hecho, prácticamente ningún integrante del gabinete municipal ha sido ejemplo de eso que le dieron por llamar Cuarta Transformación. Más bien, a muchos de ellos los transformó el saberse funcionarios y han hecho todo lo contrario a lo que pregonaron: no mentir, no traicionar y no robar.

Así como el caso de Serna Córdova, deben existir otros expedientes sobre funcionarios municipales que se creen tocados por dioses, el alcalde incluido, y que pueden hacer y deshacer solamente porque tienen respaldo político, sin darse cuenta de que entre más queden impunes de las acusaciones que la sabia voz del pueblo les endilga, peor será su desastre en la vida político electoral.

Muchos cajemenses ya hacen una diferencia entre la actuación del Presidente de la República y lo que han practicado los gobernantes municipales y, como lo revelan las encuestas, no les va muy bien.

Y si creen que la marca los salvará, pueden estar cometiendo el peor error de sus vidas.

Cajeme y los cajemenses se merecen ya mejores gobiernos. Han sido ya casi nueve años consecutivos de ir en picada, sin obras sustanciales ni avances en el desarrollo económico y social, pero si una corrupción sin precedentes.

Esperemos que esto cambie ya. Otros tres años de estancamiento no le convienen a nadie.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx