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¿Seguros de que estamos seguros?

La verdad, a veces dan risa algunas declaraciones de funcionarios que se las dan de muy inteligentes pero la verdad dejan mucho que desear.

Por principio de cuentas, una Fiscal General de Justicia que, como el avestruz, burla a los periodistas que desean conocer sus puntos de vista en torno al homicidio de Abel Murrieta Gutiérrez.

Francisco Gonzalez Bolon
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Cuando comía en un céntrico restaurante, Claudia Indira Contreras ordenó a sus guardaespaldas hacer la finta de que saldrían por la puerta trasera del lugar y al retirarse hacia allá los reporteros, ella salió por la puerta principal y ni siquiera volteó a ver a quienes le solicitaban una entrevista.

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Ni siquiera el haber sido compañero de trabajo del asesinado candidato en la Procuraduría de Justicia animó a la funcionaria a explicar lo que se está trabajando en torno a este suceso. Ya se sabe que por la secrecía de las investigaciones no puede adelantar mucha información, pero por lo menos detenerse a explicar eso pudo hacer.

Y luego, en el comunicado de la llamada Mesa de Seguridad, vuelven con lo mismo de siempre: “Respaldan integrantes de la mesa de seguridad conformada por los tres órdenes de gobierno, las acciones de investigación que lleven a esclarecer el artero crimen de Abel Murrieta”.

Pero, por supuesto que no necesitan decirlo: es su obligación investigar, si es que lo van a hacer, qué pasó y por qué pasó lo de este crimen.

Y luego, la frase del siglo: “Las primeras indagatorias permiten concluir que fue un ataque planeado y directo en contra del candidato a la alcaldía”.

¿A poco sí? Y uno que pensaba que habían sido 10 balas perdidas las que de pura casualidad se incrustaron en la humanidad del ex Procurador de Sonora.

Por favor. Más imaginación a la hora de comunicar.

Y rematan con que “se han definido dos líneas de investigación, una el ámbito de su profesión como abogado y la segunda relacionada con sus aspiraciones como candidato”.

Pues ni modo que investiguen por qué Murrieta Gutiérrez utilizaba el bate de beisbol durante los partidos que en su juventud protagonizó en el Valle del Yaqui, como lo recuerdan muchos de sus amigos.

Curiosamente, a los integrantes de la Mesa de Seguridad se les acordó ahora que tienen la obligación, pero no la han aplicado, de “observar el protocolo de protección a candidatas y candidatos en el contexto electoral, en todo el estado”.

Pero, peor aún, hasta el próximo lunes habrán de conocer de parte de las autoridades electorales “el diagnóstico de amenazas que se tengan del conocimiento contra candidatas y candidatos a diversos puestos de elecciones popular”.

Ya casi terminan las campañas y estos señores apenas van a conocer qué está pasando con los candidatos.

Por eso es que uno ya no cree en las autoridades policiacas. Siempre quieren jugar con la sabiduría del pueblo, sin darse cuenta de que solamente sirven para causar risa porque sus declaraciones o discursos son de lo más inverosímiles.

Aquí habría de preguntarse una vez más si es miedo o complicidad lo que paraliza a las autoridades procuradoras de justicia o a las que están para defender la vida y patrimonio de los sonorenses para no actuar contra la delincuencia.

Muchos consideran que el asesinato de Murrieta Gutiérrez ha sido la gota que derramó el vaso de la paciencia de los sonorenses ante la falta de eficacia contra la inseguridad.

Pero otros, pesimistas como yo, piensan que no será el último ataque contra la población, sean políticos o ciudadanos comunes, porque mientras las corporaciones e instituciones estén llenas de aliados del crimen, la violencia seguirá creciendo.

Y no estoy inventando con ello, estoy sumamente seguro, el famoso hilo negro. Pero como las autoridades piensan que nos gusta el atole con el dedo, pues así seguirá por los siglos de los siglos.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx