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Regalar libros para fomentar la lectura

Regalar material bibliográfico ha sido puesto en práctica en México, sea de bibliotecas personales de autores o de otros particulares

El Fondo de Cultura Económica ha anunciado que regalará 100 mil ejemplares de 21 títulos de autores mexicanos como Octavio Paz, Guillermo Prieto, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis y Nellie Campobello, entre otros. El director del Fondo, Paco Ignacio II, declaró recientemente que los libros se irán a las Fuerzas Armadas, escuelas normales, municipios, dirigentes comunitarios y bibliotecas juveniles, con la intención de fomentar la comprensión de autores clave para analizar el panorama cultural mexicano, según sus palabras.

El regalar material bibliográfico ya ha sido puesto en práctica en varias ocasiones en México, sea de bibliotecas personales de autores o de otros particulares que desean poner las obras al alcance de gente aficionada a la lectura o de potenciales lectores. Niños y jóvenes han sido una población objetivo con frecuencia, dentro de una actividad cuyo propósito es el fomento a la lectura. Incluso, el sindicato magisterial ha obsequiado a algunos de sus miembros ediciones conmemorativas de obras como Don Quijote de la Mancha o Cien años de soledad.

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El regalar material bibliográfico ya ha sido puesto en práctica en varias ocasiones en México, sea de bibliotecas personales de autores o de otros particulares que desean poner las obras al alcance de gente aficionada a la lectura o de potenciales lectores. Niños y jóvenes han sido una población objetivo con frecuencia, dentro de una actividad cuyo propósito es el fomento a la lectura. Incluso, el sindicato magisterial ha obsequiado a algunos de sus miembros ediciones conmemorativas de obras como Don Quijote de la Mancha o Cien años de soledad.

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Por supuesto que el regalar libros es un acto positivo, pero ello no garantiza su lectura. Para quienes acostumbrar leer, un regalo de este tipo es aprovechado; posteriormente se encuentran los posibles lectores, personas que podrían interesarse en el libro, y si el hacerlo les resultó satisfactorio, es muy probable que busquen otros contenidos. Para individuos que rechazan la lectura en cambio, es muy poco probable que lo hagan aún con un obsequio, aunque existe la posibilidad de hacerlo llegar a alguien que sí lo aproveche.

El punto es determinar si no se lee porque no se cuenta con el material, o los recursos económicos para ello. Como mencionaba anteriormente, los lectores regulares reciben un ejemplar con gusto, aunque no se trate de uno de sus temas preferidos. Pero, de cualquier forma, buscarán acercarse a la lectura por diversos medios a su alcance. Sería interesante un análisis previo para conocer los espacios desde donde se pueden fortalecer los hábitos lectores y generar estrategias para acercar a ciudadanos de diversos contextos a vivir la experiencia de la lectura, a encontrarse con la imaginación, el conocimiento, la reflexión y el placer, por supuesto. Todo esto en el entendido que todavía no se cuenta con fórmulas altamente efectivas para incrementar el consumo por la lectura.

De cualquier forma, hasta el momento, para el fondo de cultura económica resulta más rápido y cómodo el asegurarse que 2 millones 100 mil libros estén en circulación y esperar que sean leídos. Para ello ha invertido 45 millones de pesos.

Otro aspecto de importancia es que en tanto se invierta más en regalar libros, la industria editorial privada estará igualmente en una mayor desventaja cada vez. Pese a los bajos hábitos lectores en nuestro país, estas empresas han logrado sobrevivir, apoyándose en ferias de libros, presentación de escritores reconocidos y en ocasiones, otorgando prioridad a los éxitos comerciales sobre títulos de mayor profundidad. Tal vez ahora enfrenten un obstáculo más.