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Psicosis y terror

En redes sociales, en las calles, en las casas, el tema está presente: La violencia en Cajeme está tomando dimensiones nunca antes vistas.

Ninguna persona con que se hable alcanza a dimensionar por qué las autoridades han dejado que la inseguridad alcance niveles que mueven a la población hacia el terror prácticamente.

Y no es que se exagere. Ya es tanta la psicosis entre los ciudadanos que ya hay quienes creen ver en cada esquina el secuestro de un sujeto, la desaparición de una dama o el intento de arrebatar un niño de los brazos de su madre.

Claro, aparte está la siempre presente muerte de cada día. Lleva el mes apenas su primera mitad y ya los ejecutados rebasan el número de días.

En algunas familias incluso apenas están en el luto por uno de los suyos cuando ya otro cae también abatido por las balas.

¿De qué se trata? ¿Qué ha hecho mal la sociedad para desembocar en este panorama nada halagador? O, ¿qué falta por hacer entre autoridades y sociedad para que la paz regrese?

Hay incluso algunos que especulan en el terreno político: ¿Será acaso este despunte de la violencia una treta para hacer ver a la población que a quien pondrán de candidato de Morena a la gubernatura no ha podido contener los homicidios ni aún en su tierra?

No es que se le defienda porque el sol no se tapa con un dedo y en verdad el clima violento del país anda a la alza, pero habrá que investigar quiénes, desde el poder, llegan a esas confiancitas con los del bajo mundo como para pedirlesel favorde causar terror entre la población.

O, al revés, el meramente Secretario está creando el escenario como para llegar y convertirse en el salvador de los sonorenses porque con su arribo los niveles violentos se reducirán. También pudiera ser, dicen esos que mueven el hámster muy bien en la azotea.

Pues será el sereno, pero lo cierto es que la sociedad ya está bienpaniqueadaante tantos rumores y versiones, pero otros por la realidad que viven en sus comunidades.

Como por ejemplo, dicen, en algunas poblaciones de Bácum como Campo 60 y hasta San José, se tienen que encerrar en cuanto el sol baja la cortina porque si no, los pueden confundir y no hay mañana.

Algunos habitantes dicen que al llegar a esas comunidades inmediatamente sienten la presencia de loshalconesque incluso los siguen para tratar de identificar si son residentes ofuereños”.

El clima violento va escalando peldaños y pareciera que las autoridades se hacen chiquitas ante ese avance. La población lo percibe. Lo dice. Lo siente.

Pero no hay poder humano que contenga las arremetidas del crimen organizado. Es más: esos que se ufanan hoy de que cuando fueron autoridad pudieron hacerle frente a los malosos con éxito, permítanme contradecirlos.

El paso de los criminales ha ido aumentando de velocidad desde hace dos sexenios. Incluso se publicaron en su momento advertencias para quienes procuraban justicia en esos momentos de cómo los habitantes de Moctezuma, Arivechi, Bavispe y otras poblaciones serranas eran dominadas por el narco y, siento desilusionarlos, nada hicieron esos que hoy intentan volver a estar en el poder.

Hacen bien las autoridades en sus llamados a que la sociedad no caiga en psicosis. Pero mejor estaría si se actuara con mayor firmeza para regresar la paz a los sonorenses.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx