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Preparados para “usted dispense”

Algo se vislumbra en el ambiente político de México tras las supuestas declaraciones de Emilio Lozoya en contra del ex Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y el que fuera Secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Las acusaciones son por el uso de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht para las campañas políticas del PRI.

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Las acusaciones son por el uso de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht para las campañas políticas del PRI.

Uno, de entrada, diría que todo lo que está diciendo el ex Director de Pemex es cierto porque la sociedad entera fue testigo de la manera en que se manejó el pasado sexenio el asunto ese de la corrupción, que incluyó casas blancas, constructoras chipilonas, plagio de tesis, los gobernadores que vieron el ejemplo y se dejaron crecer las uñas o bien las estafas maestras.

Y ya hasta se da por hecho que el presidente del copetito será retratado detrás de unas rejas y los mexicanos estarán más que felices por ser la primera ocasión en que un ex mandatario nacional sería enjuiciado por razones de corrupción, pues hay que recordar que en estos momentos Luis Echeverría Álvarez vive un arresto domiciliario por los asuntos aquellos de los jóvenes estudiantes.

Es curioso que precisamente a un mes de arrancar el proceso electoral de varios estados del país, Emilio Lozoya haya sido encaminado a un juicio y esté soltando pelos y señales sobre la podredumbre vivida el sexenio anterior.

Habrá quienes también maliciosamente piensen que este circo ha sido montado precisamente en los albores de las elecciones intermedias como para que un partido político se beneficie y la oposición ni siquiera pueda aspirar a desterrar las patéticas mayorías en los congresos federal y estatales, a fin de ir alcanzando poco a poco poderes extraordinarios para quienes mandan en este país.

Por lo tanto, eso de que el show apenas empieza puede ser una profecía no solamente en cuanto a los resultados electorales sino del futuro de este país, que ojalá no lo vayan a querer transformar en sucursal del autoritarismo vivido en naciones como la que hoy manipula un señor de apellido Maduro.

No sé si muchos se habrán detenido a pensar que el hecho de informar sobre los avances del juicio a Lozoya sea una violación a la secrecía del proceso y, por lo tanto, a las leyes, pero ya todo mundo da por hecho que viene lo mejor del espectáculo, aunque la manipulación electoral esté más que a la vista.

Hay testimonios de que a mucha gente en el país le prohíben conocer el avance de sus juicios, pero aquí hay interesados en que cada paso del de Lozoya sea conocido ampliamente para seguir enterrando los clavos en el ataúd de la oposición.

Nadie en su sano juicio defendería a los seguidores de Peña Nieto en sus tranzas sexenales, pero quienes alguna vez juraron cumplir, hacer cumplir las leyes y, sobre todo, transformar las formas de hacer las cosas, pareciera que están mas empeñados en recobrar la popularidad perdida por el ejercicio del poder en los últimos meses, que en hacer las valer las normas vigentes en este país.

Simulación y mas simulación con tal de conservar o extender el dominio de los poderes legislativo y ejecutivo, aunque a los ciudadanos se los lleve un demonio con el crecimiento de la delincuencia, el alza a los bienes básicos o a los combustibles e incluso casos de corrupción que pretenden ser cobijados bajo el socorrido señuelo de atrapar a los que se fueron y no al que tiene en sus manos lo robado.

Así que mas vale prepararse para un posible “usted dispense” a Lozoya, EPN y Videgaray, primero porque todo lo relacionado a la campaña de aquellos años, 2012, ya prescribió y, segundo, porque, al tratarse de delitos menores, quizá estemos ante un mero simulacro para recuperar la popularidad perdida.

De los políticos mexicanos todo se puede esperar.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx