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Por la boca muere el pez

La expresión "por la boca muere el pez" suele utilizarse para explicar que es inconveniente hablar más de lo necesario. Frase de origen marinero que se utiliza para hacer referencia a las personas que dicen las cosas sin pensar, que hablan de manera exagerada y desconcentrada. Refiere el riesgo de abrir la boca, como el pez cuando ve el anzuelo al que se engancha y la persona que abre la boca para hablar demasiado y así se pone en ridículo, convirtiéndose en víctima de su propia estupidez. Supongo, que lo anterior les puede sonar conocido.

Pues bien, de esto viven los políticos, de hablar y hablar en todo lugar que se les permita, pues su instrumento principal de trabajo es la expresión verbal, aunque cada vez hablen más a lo tonto porque cada vez están menos leídos, y, quien no lee, quien no cultiva el intelecto difícilmente podrá hablar bien y fluidamente, aunque esto no significa que a pesar de su mala retórica el político en turno no sea capaz de conmover al auditorio porque al final de cuentas lo que mueve el voto son las emociones, las ilusiones, los sueños y las conveniencias que ellos mismos crean.

Jesús Huerta Suárez
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Volviendo al tema, Antonio Gala en "El don de la palabra" sostiene que "su lenguaje (del político) es vulgar, tedioso y demagógico; no suscita ilusión ni esperanza. Sólo hablan para contradecirse, o para enturbiar lo que está claro". Y cuando el político embarulla, más que un problema de comunicación, que también lo es, es un problema de formas.

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Hoy, gracias a la egolatría exasperada y al desconocimiento de causa, se decidió presentar ante el pueblo de México la ya tan conocida como despreciada rueda de prensa "mañanera", que no ha servido para nada más que meterse en problemas.

Supongo que algún experto en comunicación ya debió haber dicho que la mentada mañanera no sirve de nada, al contrario, ha provocado pleitos, ridículos, yerros, y la necesidad de, prácticamente, estar inventando cosas que solo sirven de distractores para los temas tan graves que requieren respuestas y soluciones inmediatas, como son la violencia exagerada como nunca, el mal manejo de la pandemia, el avance del crimen organizado, la crisis económica como resultado de la pandemia y las malas decisiones de gobierno, la gente que no le sirve en su gabinete y una visión clara y consensada de hacia dónde vamos.

Por algo se dice que para para hacer saber hay que saber hacer, y es que el país parece un barco sin timón que lo lleva el viento para donde sople sin un puerto o tierra firme a la vista, mientras que el gobierno lo único que hace es hablar y hablar y hablar a pesar de que hablar y hablar inteligentemente no se le da,lo que cada vez lo enreda e irrita más, y lo que es peor, que el gabinete se distraiga de sus obligaciones para estar resolviendo conflictos generados por siempre estar hable y hable.

Los mexicanos queremos más hechos y menos palabras. Y eso aplica para todos los políticos, que de lengua nos comemos unos tacos.