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Poder para la gente

No sé por qué, pero en donde el mexicano mete mano lo descompone. Somos como estómagos, todo lo hacemos...puré. Vamos al campo, a la playa o al bosque, y ensuciamos todo a nuestro paso; rompemos, rayamos, profanamos, destruimos todo como si estuviéramos enojados con la vida. Esto es como parte de nuestra naturaleza, pero, en realidad, más bien, estoy seguro que es parte de los resultados de lo que en esta columna comentaré: la política.

La política no es nada malo, al contrario, la política es una herramienta o un arte que tiene como fin el entendimiento entre los individuos, y que facilita el ejercicio del poder entre gobernantes y gobernados, pero, como es nuestra costumbre en nuestro país, la política ha sido mancillada. Corrompida; tergiversada por unos con tal de adueñarse de los bienes y recursos de la nación, tanto que a la actualidad me atrevo a decir que la clase política partidista es de lo peor que le ha podido pasar a esta gran nación del águila y la serpiente. Y no sólo eso, la clase política se ha encargado consuetudinariamente de adulterar todo lo que toca a su paso, entre eso a la educación. Sí, el bajo nivel educativo, técnico y científico en México es resultado de las malas políticas públicas, lo mismo que la falta de gestión y promoción de los valores éticos y cívicos, de ahí que todo lo que tocamos lo desbaratamos, incluyendo las pocas obras públicas que se realizan con nuestros impuestos. El caso es que ahora la nación se encuentra herida de muerte y nadie parece querer o poder ayudarla a sobrevivir. Andamos mal de arriba abajo y viceversa.

Jesús Huerta Suárez
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Sí, la política partidista ha sido una de las peores pesadillas de este país, y los resultados están a la vista de todos: uno de cada dos es pobre; cada día sufrimos más violencia, no hay crecimiento económico, tenemos salarios de miseria, todo está sucio, descompuesto, no hay unión, no hay una oposición responsable, la corrupción nos golpea en la cara a diario y el ambiente hiede a socialismo trasnochado, en pocas palabras, el panorama ha venido pintando cada vez más mal, siendo realistas, y sin olvidar o menospreciar el talento, la creatividad y valor de muchos mexicanos y de los bienes y recursos con los que aun contamos, pero si no hacemos algo el futuro que le espera a nuestro país no es muy promisorio, el caso es que la mayoría de estos agravios a la patria han sido gracias al PRI y un poco al PAN que no se preparó para dar el paso hacia adelante para el desarrollo económico y social necesario, provocando que Morena, en este caso, llegara al poder y, ahora, ese mismo PRI y PAN se han unido en Sonora para dizque detener el avance de Morena, cuando en realidad lo que se nota a leguas es que solo les interesa seguir viviendo del presupuesto. Lo que necesitamos es organizarnos como ciudadanos y tomar el poder y la responsabilidad que nos corresponde.