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Pleito de candidatos

Con apenas 27 años de edad, María Geraldine Ponce Méndez es una diputada de Nayarit que no tiene la experiencia de Javier Lamarque Cano de haber sido Presidenta Municipal y podría decirse que, joven como es, desconoce muchas cosas de las gestiones de obras para los municipios.

Sin embargo, en la revista Perfiles de aquella entidad (https://www.revistaperfiles.org/?p=8127) se lee que gestionó para su comunidad mil millones de pesos para obras de agua potable y drenaje.

Pleito de candidatos
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Es decir, los diputados federales también pueden gestionar recursos en beneficio de sus representados y no, como dice Lamarque Cano, que eso ya no se usa.

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Y es que entre el diputado federal con licencia y la candidata de la Alianza Va por Cajeme, Anabel Acosta Islas, se generó un desencuentro porque ella le reclamó el no haber traído para el municipio durante tres años como legislador ni un peso para obras públicas.

La respuesta de Lamarque Cano fue que esos tiempos ya pasaron y que los legisladores ya no gestionan recursos para sus comunidades sino que se dedican a legislar, aunque curiosamente un estudio reciente de los jóvenes industriales de Cajeme hace ver que en materia legislativa el representante del Distrito 06 tampoco fue una lumbrera.

Según Acosta Islas, este tema de la gestión de recursos es más bien de ganas, de voluntad por hacer las cosas, que le duelan las necesidades de la gente, pero como Lamarque Cano ha estado fuera de Cajeme durante las épocas no electorales, pues sencillamente no sabe las necesidades de la población.

Y se pregunta la candidata qué tantas obras pudieran haberse hecho con mil millones de pesos en esta comunidad que tiene baches hasta para regalar, fugas de drenaje que son un contento y, sobre todo, una inseguridad que atemoriza a cualquiera.

Sencillamente, según su conclusión, a Cajeme le falló Morena estos tres años y los resultados están a la vista de todos.

Pero más allá de que Lamarque Cano no conociera las necesidades de los cajemenses, están las rencillas políticas que son causantes de mucho daño a las comunidades, pues cuando los intereses del Presidente Municipal, el senador, los diputados locales y el federal son muy contrarios al sentir de la población, de nada sirve su representación en el Congreso de la Unión o el del Estado.

Aquí, los diversos legisladores de Morena se la llevaron peleándose entre sí y fueron dos o tres solamente los que, por su cuenta, sin tomar en cuenta al Municipio, trajeron algunas obras pero solamente en los distritos que les tocaba representar, pues sabían que a la vuelta de tres años iban a necesitar volver por los votos que le brinden el pase a la reelección.

Son mentalidades enanas las de esos representantes populares que creen les va a durar eternamente el puesto y se dedican a granjearse enemigos y olvidarse de quienes les otorgaron con el voto la confianza para que llegaran a la diputación.

Si dos que tres de ellos tuvieran vergüenza, pena les daría andar recabando de nuevo el voto porque, en definitiva, le han fallado a su comunidad.

Y no solamente a los de estos tres años en marcha sino a los de otras legislaturas, al grado que diputados como Rogelio Díaz Brown, por ejemplo, cambiaron su residencia a Hermosillo y se olvidaron de sus intereses regionales.

Solamente se acordaron de sus orígenes cuando quisieron imponer dirigentes en sus partidos o candidatos de sus confianzas, pero a muchos de ellos la suerte les cambió y no obtuvieron ni siquiera una plurinominal para barrer las banquetas del Palacio Municipal.

Hoy que estamos en pleno proceso electoral hay que anotar cada promesa y compromiso para recordarle a los próximos funcionarios o legisladores cuando dejen de cumplir o, con mayor razón, cuando cumplan lo que ofrecieron.

Ya basta de puro jarabe de pico.