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Nunca pensé

Creo que llegué a la edad del “nunca pensé”; algo en mi mente me lo dice y algo en mi cuerpo me lo reclame…nunca pensé que esto pasaría, pero el tiempo no se detiene para nadie.

Y es que en verdad nunca pensé, nunca, que llegaría a tener el pelo tan blanco. Nunca pensé que cada vez sería más difícil levantarse al agacharte, o que te tuvieras que apoyar en algo porque ya el cuerpo comienza a pasar la factura. Ya como que las articulaciones se han secado un poco, o algo así. La mera verdad, pero nunca pensé que tendría un recipiente organizador con una píldora para cada achaque que se vaya presentando. Nunca pensé que me quedaría sin padres y ahora ellos ya se han ido. Nunca pensé que mi carro llegara a tirar tanto humo como los muchos carros que durante tantos años critiqué, y que el aceite que se fuga pudiera manchar tanto el piso de piedra; que ya no le sirviera el marcador de la gasolina, y que de tantas fallas después de años de uso, mi fiel compañero de mil batallas, mi viejo auto quedara tirado en la calle y no tener dinero para arreglarlo. Ahí, abandonado, como muchos otros que odiamos ver.

Nunca pensé que el ciprés del patio se secaría; crecimos juntos y pensaba que era eterno porque siempre se estiraba queriendo tocar el cielo con su cresta, y para mí, su figura, haciendo las veces de un reloj de sol, hasta ahora que llegó el día en que el sol secó sus raíces y murió de sed.

Nunca pensé que dar y servir nos pudiera gustar, y que los caldos que mi madre me servía después del instituto y que yo tanto aborrecía, ahora me sepan a gloria.

Nunca pensé saber que entre el amor y el deseo hubiera un te quiero, y que en el desierto y estas tierras yertas pudiera existir la esperanza. Nunca pensé que mis aventuras más comunes las viviría en el reino de la soledad.

Nunca pensé que lo que más me gusta, como un buen taco y un tabaco, me podrían robar la existencia si ahora me atraco como siempre lo hice. Nunca pensé que podría encontrar a Dios, pero él me buscó. Nunca pensé que no fuera posible un mundo feliz, hasta ahora que cada persona en todo momento, sin querer, nos muestra como todos vamos en diferentes niveles en la escalera hacia la conciencia. Nunca pensé que lo que una vez fueron vicios se convertirían en hábitos.

Nunca pensé que tendríamos un año sin lluvia, pero con muchas lágrimas que terminaron ahogando muchos corazones, y que hoy, entre un noviembre sin frío y la Navidad tan cerca, me sorprendiera la melancolía. Nunca pensé.

Jesushuerta3000@hotmail.com