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No nos hagamos tontos

¿Qué nos pasó? ¿En qué momento comenzó la debacle de nuestra querida ciudad y su gente?

No, no es que tú o yo seamos pesimistas y que todo lo veamos mal, la realidad es que las cosas en nuestra ciudad sí andan mal, y no es grilla política, aunque, para mí, ha sido la clase política la que más daño le ha hecho a esta tierra y a esta nación. Y es que teníamos todo en la palma de la mano, pero el sudor y la apatía parece que hicieron que lo perdiéramos.

Sí, un día, aquí, en este mismo lugar, las cosas estaban mucho mejor. Éramos considerados el granero de México, y un ejemplo a seguir en cuanto orden, limpieza y tranquilidad. Se podía dormir con las puertas sin candado y en el patio. Las ventanas y las casas no tenían rejas. Podías andar tranquilo por las calles en las noches. No se robaban casi nada. Todo era paz, carne asada y un poco de dulzura, y, como decía la canción, en Cajeme hasta el más chico gastaba su tostón. Eran tiempos de unión familiar y de paseos por el valle, hasta que poco a poco todo fue cambiando hasta convertirse en la pesadilla que es ahora: descuartizados, calles echas pedazos, adicciones a todo y hasta niños consumidores, ruina, basura por doquier, paredes rayadas, embarazadas viciosas, hijos de la calle, ríos de sangre, es un honor ser malandro y la radio sigue tocando sin pudor alguno lo que sea, aunque corrompa.

Jesús Huerta Suárez
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Sí, un día, aquí, en este mismo lugar, las cosas estaban mucho mejor. Éramos considerados el granero de México, y un ejemplo a seguir en cuanto orden, limpieza y tranquilidad. Se podía dormir con las puertas sin candado y en el patio. Las ventanas y las casas no tenían rejas. Podías andar tranquilo por las calles en las noches. No se robaban casi nada. Todo era paz, carne asada y un poco de dulzura, y, como decía la canción, en Cajeme hasta el más chico gastaba su tostón. Eran tiempos de unión familiar y de paseos por el valle, hasta que poco a poco todo fue cambiando hasta convertirse en la pesadilla que es ahora: descuartizados, calles echas pedazos, adicciones a todo y hasta niños consumidores, ruina, basura por doquier, paredes rayadas, embarazadas viciosas, hijos de la calle, ríos de sangre, es un honor ser malandro y la radio sigue tocando sin pudor alguno lo que sea, aunque corrompa.

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¿Qué nos pasó? ¿En qué momento comenzó la debacle de nuestra querida ciudad y su gente?

Platicando con conocidos sobre el tema han comentado: “es que llegaron las maquiladoras y con ellas gente de otras partes que vinieron con malas costumbres”. Otros dicen que en parte se debe a la expropiación de tierras en el 76 por el nefasto Echeverría. Yo digo que nos ha tocado la mala suerte de años y años de gobiernos improvisados, corruptos, ineptos y, obviamente, sin una visión clara de hacia dónde deberíamos ir.

Para otros, han sido los que se les conoce como los “caciques” que en su ambición e ignorancia no han querido modernizarse ni invertir en su misma tierra y todo se les va en lujos y dólares. Otros creen que todo se debe a que nos tiramos a la milonga y los enervantes.

Cada quien tiene una visión de las cosas y conoce alguna razón por lo que nos ha ido tan mal. Tan mal estamos que el mismo Ayuntamiento no tiene dinero para obra pública, está mal administrado, y el mismo organismo operador del agua potable está al borde de la quiebra, y si a esto le sumas la pandemia que se rehúsa a declinar y las familias desintegrándose, el panorama luce sombrío, no nos hagamos tontos.