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Litio

El petróleo como la principal fuente de energía del mundo podría tener sus días contados. En contraste, para muchos el litio se está convirtiendo en el mineral del futuro

Esto se debe a que el litio es cada vez más utilizado en la fabricación de baterías para celulares, computadoras, tabletas y para vehículos eléctricos.

Entre 2014, los precios del litio rondaban los 6,690 dólares la tonelada, pero actualmente se encuentra en los 12 mil 600 dólares, con un aumento de 88% en lo que va de 2021.

Litio
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En los próximos años la demanda de este mineral se va a disparar todavía más, debido a que varios países y compañías automotrices han propuesto fechas para dejar de producir autos de gasolina.

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En contraste, los autos eléctricos acelerarán rápidamente su participación en el mercado de vehículos nuevos, y según el banco de inversiones UBS, para 2025 abarcarán el 17% de las ventas y en 2030 representarán al menos un 40%.

En este contexto, hace unos años, se confirmó que en Bacadéhuachi había sido descubierto el yacimiento de litio en roca más grande que se conoce en el mundo.

La canadiense Bacanora Lithium, hasta hoy dueña de la concesión que explotará el yacimiento, ha publicado que Sonora tiene reservas comprobadas por 3 millones y medio de toneladas, lo que es más de 40 veces la cantidad que se consumió en todo el mundo en 2019.

Por ello, se prevé que el litio puede volverse un negocio rentable para Sonora y para México.

Hace unos meses, las cosas dieron un giro cuando senadores de Morena propusieron nacionalizar el litio como recurso estratégico, lo que implicaría una reforma constitucional.

En otras palabras, el Gobierno Federal pretendería darle al litio el mismo trato que al petróleo, y muy seguramente tendría que crear una paraestatal similar a Pemex para explotar y aprovechar el mineral en tierra sonorense.

Aunque en principio parece atractivo que el Estado mexicano sea dueño del litio, como en el caso del petróleo, justamente la experiencia de Pemex debería hacernos reflexionar si este modelo de monopolio paraestatal es el correcto y sobre todo si dará beneficios a Sonora y la región serrana.

A finales de los setenta, cuando se descubrió que México tenía reservas petroleras a nivel de los países árabes, el presidente López Portillo nos pidió prepararnos para administrar la abundancia.

Lo que en realidad es que la renta petrolera se dilapido en manos de los administradores burocráticos y en 2020 Pemex perdió 481 mil millones de pesos.

Veracruz, Tabasco y Campeche, siguen con la mayor parte de su población sumida en la pobreza, al igual que en los setentas y ochentas. El "oro negro" no cambió el nivel de vida en esos estados.

Ese modelo fracasó y no podemos volver a cometer ese error con el litio.

Además, la realidad es que el Estado mexicano no cuenta con los recursos ni las tecnologías necesarias para explotar y transformar el litio en piedra.

¿Vamos a gastar en millones de dólares en tecnología y equipo para extraer y transformar ese mineral? No sería mejor que el Gobierno invierta en educación, salud y seguridad.

Lo que se requiere es un modelo donde el Estado mexicano sí mantenga la propiedad de los recursos del subsuelo, pero donde permita a privados invertir y explotar este mineral, participando en la renta que se obtengan y gravando con impuestos los beneficios que se generen, como sucede en países con alto sentido de nacionalismo como Inglaterra o Japón.

En conclusión, necesitamos un modelo diferente, donde sobre todo se asegure que la explotación del litio deje beneficios tangibles para la gente de la sierra y para los sonorenses, independientemente de que la empresa o compañías a cargo sean privadas, nacionales o extranjeras.

Twitter: @GomezReyna