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Lecciones para Célida

En Hermosillo los políticos han capturado los más veleidosos momentos de la política

Lo que sea de cada quien, con una candidata carismática, entrona como solamente Célida López Cárdenas puede ser, y con los eventos de campaña mostrados con casi todos los hermosillenses detrás de ella (bueno, creo haber exagerado), uno esperaría que Morena no hubiera tenido problemas en la capital para seguir gobernando.

Pero llega Antonio Astiazarán Gutiérrez como candidato de la Alianza Va por Sonora y, espectacularmente, aunque entró tarde a la contienda, le arrebata el triunfo a la alcaldesa en receso, como nunca nadie hubiera esperado.

Lecciones para Célida

Ante todo porque el político ex priista no es oriundo de la capital sino guaymense y quizá eso hubiera bastado para que una parte de la población le dijera no a un “extranjero”.

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Claro, López Cárdenas también es “fuereña” porque viene de Puerto Peñasco y sin embargo fue convertida en alcaldesa por los hermosillenses, de esas cosas que no parecen reales pero que finalmente se dan en la política.

¿Qué pasó? No se sabe. Y quizá nunca se logre saber porque son secretos de los políticos a la hora de hacer sus “concertacesiones”.

Unos dicen que de haber sido reelecta la alcaldesa hermosillense habría de convertirse en un fenómeno que durante los próximos años estaría en la boca de todo mundo y le daría derecho a aspirar a la gubernatura de Sonora dentro de seis años, ya sin Alfonso Durazo de por medio, lo cual no le conviene a los que mandan en la entidad en eso de la correlación de fuerzas políticas, económicas y sociales.

También dicen que desde las esferas mismas de su partido, en alianza con esas fuerzas de los poderosos de la capital, le fabricaron el “cuatro” para que tropezara y su carrera política se detuviera, por lo menos hasta que la rescaten en el gabinete estatal morenista.

Total que con tres mil 895 votos más que López Cárdenas, según el recuento culminado anoche, el político de Guaymas parece enfilarse hacia la alcaldía hermosillense, aunque habremos de estar atentos para saber si la alcaldesa en receso se va o no a los tribunales electorales a defender lo que ella considera “su victoria”.

Este es un ejemplo de por qué nunca hay que confiarse en esto de la política ni hacer enemigos que luego puedan cobrarse algunas afrentas.

En Cajeme, por ejemplo, la confianza de Rodrigo Bours Castelo en el triunfo era tan amplia que llegó a pedirle al resto de los candidatos que declinaran para convertirlos en sus regidores sin mayor trámite.

No contaba con que “la marca” que enviaba al ruedo a Javier Lamarque Cano venía con todo porque, como en los viejos tiempos del priismo hoy tan odiado, se utilizaron esos esquemas que compran conciencias y arrebatan la voluntad popular.

Quizá son esquemas del priismo agonizante, pero que bien han rescatado los del Morena de hoy para empoderarse y tratar de llevar lo que llaman cuarta transformación a tiempos mayores al 2024, aunque no todo mundo esté de acuerdo en ello.

Por lo mismo, Cárdenas López tendrá que aprender de estas elecciones que no debe confiarse ni de su propia sombra. Hasta esa le traiciona cuando las luces se apagan.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx