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Lecciones de pandemia

Para quienes ya tenemos varios abriles, mayos, junios y demás en esta vida, recordamos aquellas canciones del grupo Yndio, un conjunto musical que marcó época y que todavía en marzo del año pasado andaba de gira por Estados Unidos.

Pero, como en muchas otras actividades económicas, sociales o productivas, la pandemia por el coronavirus detuvo también la marcha de este conjunto musical ya que el 16 de marzo de 2020 el gobierno de Sonora anunció que Audomaro Pérez Jiménez, el bajista del grupo, era el primer caso positivo por Covid-19 en la entidad.

Francisco Gonzalez Bolon
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Lo demás, ya es historia. El mundo, el país y el estado se encuentran en medio de una pandemia a la que no se le ve fin, a pesar de que en las últimas semanas el número de fallecimientos y contagios ha bajado un poco, según informan las autoridades, cuyas cifras siempre han sido blanco del sospechosismo.

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A un año de la plaga, algunos dicen apocalíptica, que ha dejado más de 120 millones de personas contagiadas y no menos de 2.5 millones de fallecidos en el mundo, el panorama es incierto, sobre todo porque en muchos países se han tomado decisiones erróneas en el combate a este mal.

Con decirles que “El Maru”, como se le llama al reconocido integrante del grupo Yndio, que fue el primero en portar el mal en Sonora, todavía está a la espera de la vacuna.

En el discurso, las autoridades han señalado que ya está la vacuna en el país y que pronto llegará a la población en su conjunto, tras haberla puesto a los trabajadores del sector Salud o a la Tercera Edad, pero en la práctica en realidad son pocos los ciudadanos inmunizados.

Carentes de experiencia para el manejo de una calamidad de esta naturaleza, los gobernantes en muchos de los casos se centraron en hacer prevalecer sus ideas en vez de las de los equipos científicos que comenzaron a estudiar el virus.

Entre si se autorizaba o no el uso del cubrebocas de manera obligatoria, por ejemplo, se perdió mucho tiempo y hubo quienes desafiaron la fuerza del agente transmisor de la enfermedad hasta que poco a poco fueron cayendo a sus pies, incluido en un momento determinado el ex Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se mostraba retador ante el grave problema.

Hace unas horas, el gobierno federal dijo que en Sonora ya está el semáforo epidemiológico en verde, lo cual ha causado escepticismo en muchos porque lo ligan al aspecto electoral, en virtud de que el “gallo” del Presidente, Alfonso Durazo Montaño, nomás no “prende” y necesitan tener cancha amplia para recorrer el estado y que lo conozcan.

Tal vez por eso es que, según se sabe desde Baja California, el hasta ayer secretario de Hacienda de aquella entidad, Roberto Castro Valdés, renunció supuestamente para integrarse como coordinador general de Planeación y Estrategia de la campaña de Durazo Montaño en Sonora, es decir otro importado para una entidad que para gobernarla bien, primero hay que conocerla bien.

Pero, sin desviarnos del tema principal, habrá que rogar para que los sonorenses no se vayan de bruces con ese anuncio del semáforo en verde sino que haya un debido cuidado ante la presencia del coronavirus.

El color epidemiológico nada tiene que ver con seguir las indicaciones de sanidad, pues en rojo, verde, naranja o amarillo, si el virus alcanza a alguien no va a andar preguntando las preferencias cromáticas.

Ojo, pues, que nadie quiera vender gato por liebre.

A un año con la pandemia, algo debimos haber aprendido.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx