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La fase 3: activar la economía

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Y todavía más, aquellos que ya no tienen cómo regresar porque su negocio no alcanza a abrir nuevamente porque la contingencia lo hizo quebrar, considerando que no es responsabilidad de nadie lo que sucede, pero sí es compromiso de gobierno y sociedad que las cosas regresen a la normalidad.

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Lo que sí es demostrable una y otra vez, es que no existen programas de contingencias, para una problemática como la de hoy y lo más inmediato como respuesta, es decir, aquí hay créditos accesibles para que se reactive la economía, estatal o municipal, como si eso fuera suficiente para volver a tomar el camino de la actividad productiva.

Necesariamente se tiene que ir más allá de decir aquí hay crédito. Se tiene que pensar que lo sucedido con esta pandemia descompuso todas las actividades económicas y sociales y con esa visión se deben de proponer los programas.

Esta situación no es un desequilibrio económico y social que se presente cada seis o tres años y es la misma medicina que se le va a proporcionar como cuando un empresario busca apoyos económicos en una institución de gobierno o financiera.

Se debe de estar pensando en hacerle trajes a la medida a cada empresario así como dicen los banqueros, si es que lo que hoy sucede se está tomando en serio, para que las economías regionales y municipales vuelvan a tomar su actividad y empiecen a generar producción.

También es importante considerar, como ya lo han hecho algunas instituciones financieras, que en los compromisos de pagos con los tres niveles de gobierno, se considere requerirlos igual como si no hubiera pasado nada.

Porque perdería congruencia el llegar a cerrar el negocio de forma oficial y dejar de generar ingresos por ello y, por otro lado, que el mismo pasa a requerir a los negocios en tiempo y forma, eso sería como no entender realmente que es lo que hoy se vive.

La situación económica crítica que se avecina, debe tener también sus fases y es ahora la fase 3, durante la cual se debe de indicar, juntando todos los componentes de funcionamiento de una empresa o negocio, qué salió bien o qué está afectándose y, a partir de ahí, establecer las soluciones para que la economía siga caminando.

Hacerlo de manera desarticulada no tendrá los mismos efectos en levantar las regiones y los municipios porque el impacto en muchas actividades fue demoledor y al no otorgarles soluciones completas, tardarán bastante tiempo en reponerse, si es que lo logran.

La situación de salud que hoy se vive es inédita y requiere de acciones inéditas y emergentes, lo mismo se requiere para restaurar la economía, entonces, ¿cuál es el camino?, ponerse a trabajar en integrar un programa para lograr la activación de la economía y no nada más dejarla como estaba antes de la pandemia, sino también que los alcances sean más allá y eso es para hacerlo ya en estos momentos y se va tarde.

DEL ESCRITORIO

De llamar la atención, la pérdida de la calificación financiera por parte de Pemex, ahora que busca su reincorporación efectiva a la producción petrolera, y antes con todas las situaciones adversas que presentaba, está en un nivel de aceptación sin tacha por parte de los que califican, curioso el asunto de cómo se realiza esta evaluación externa hacia las instituciones mexicanas… Viendo el impacto del Covid-19, en Estados Unidos, hasta ahora acumulaba un nivel de desempleo de 22 millones de personas, cifra que borra todos los trabajos creados desde la gran recesión que sufrió ese país, en 1929, y eso es lo que se contabiliza hasta la segunda quincena de abril considerando que esta emergencia sanitaria no ha concluido… No son pocos los países que buscan abrir sus actividades económicas para que la planta productiva no se deteriore, se genere más desempleo y el impacto económico no logre que su economía tarde bastantes años en recuperarse y el que encabeza la lista de estos que quieren reiniciar sus actividades es Estados Unidos, pero no con todo el apoyo de los gobernadores de algunos estados de la nación americana.