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La contemplación

Sé que para la mayoría de los mortales que habitan este mundo material, hablar de la contemplación es como hablar de perder el tiempo, o, lo que es peor, lo ven como un sacrilegio, pero en la vida actual, en que las cosas se han detenido un poco y no hay mucha oportunidad para cumplir con las supuestas expectativas que los demás tienen de nosotros, y las nuestras propias de querer ser “alguien” en el mundo, no nos permite ni por un momento pensar en las bondades que la humilde contemplación pueden traer a nuestras vidas. Pero, no olvidemos que el gran Maestro, el mismo Cristo, dedicaba gran parte de su tiempo a observar, simplemente. Reparaba en lo que veía, y eso le ayudaba a vislumbrar grandes conceptos filosóficos que ahora son formas o leyes de vida espiritual, pero bueno, no se trata de emular al Señor, sino de darnos el tiempo de entrar y salir de nuestro interior y convencernos de que el percibir con atención nuestra realidad nos permitirá tener una visión más amplia del universo, por ende, una concepción más clara de cuál es nuestra misión o propósito en este mundo.

El poder ser y sentirnos más seguros de nuestros pensamientos que han sido nutridos por las imágenes del cosmos, es casi seguro que nos permitirá que poco a poco vayamos logrando una mayor paz mental. Y, llegar a tener una mente en paz, tenlo por seguro será el mayor goce que podrás disfrutar, ya que el gran dragón de la esclavitud de una mente impertinente que no deja de pensar ni estando dormidos, podrá ser dominado, y, eh ahí la armonía del cielo y de la tierra, por algo los filósofos griegos afirmaban que contemplando a la naturaleza conoceríamos el universo.

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El poder ser y sentirnos más seguros de nuestros pensamientos que han sido nutridos por las imágenes del cosmos, es casi seguro que nos permitirá que poco a poco vayamos logrando una mayor paz mental. Y, llegar a tener una mente en paz, tenlo por seguro será el mayor goce que podrás disfrutar, ya que el gran dragón de la esclavitud de una mente impertinente que no deja de pensar ni estando dormidos, podrá ser dominado, y, eh ahí la armonía del cielo y de la tierra, por algo los filósofos griegos afirmaban que contemplando a la naturaleza conoceríamos el universo.

Haz la prueba y comprobarás por ti mismo que todo en este mundo está interrelacionado; todo tiene una causa y efecto y, aún en el caos, reina el orden. Entonces, encontrarás la razón del por qué debemos realizar o no tales o cuales acciones. Hasta entonces será que encontrarás el verdadero camino hacia la vida ejemplar, esto, con sus consabidas bondades y sacrificios.

Al contemplar en sosiego tu mundo alrededor, encontrarás la parte exacta en dónde debes estar. Al avizorar el cielo y las estrellas, encontrarás que tus miedos y problemas no son nada más que ideas. No existen en este universo infinito. Sabrás entonces que no eres más que un átomo de nada y que no tienes por qué cobijar el ego en tus entrañas. Te admirarás de darte cuenta que sólo el verdadero amor entre los humanos nos podrá permitir trascender en la vida. Percibirás entonces lo sublime que es tu vida al observar las flores. Las aves serán de ahora en adelante las causantes de ricas emociones y los sonidos de la tierra alimentarán tu alma.

Anda, tratemos de encontrarnos a nosotros mismos en el reflejo de la naturaleza y la vida interior.

“Y cuando levanté la mirada, descubrí que estabas ahí”

George Harrison

Jesushuerta3000@hotmail.com