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"Generación de cristal"

No cabe duda que los hijos son el reflejo de los padres, el caso es que a los jovencitos de ahora todo los ofende, todo los asusta, ¡hasta los mismos perros y zancudos!, y es que han estado sobre consentidos por sus padres que se han esforzado en darles todo lo que a ellos les faltó y el resultado es que han creado hijos para su generación, no para la que ellos habrán de vivir.

Sus hijos deben saber que en la vida puede llegar a haber mucho dolor, que a diario nos hacemos viejos, que lo bonito muchas veces no se ve; que necesariamente deben aprender a trabajar y conocer el valor del dinero; deben saber que no porque sean hijos de alguien merecen todo, aun cuando estén resentidos por el solo hecho de existir (cierto, nadie pidió nacer, así que desde eso deben de tener en cuenta quienes aspiren a ser padres). Deberán saber que todo en la vida cuesta sangre, sudor y lágrimas, y que en lugar de llevarse criticando todo a su alrededor, deben hacer algo para mejorarlo.

Jesús Huerta Suárez
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En realidad, más que de cristal, son la generación de vidrio, porque el cristal es un sólido perfecto, con una estructura atómica regular, mientras que el vidrio presenta una estructura irregular, con sonido, transparencia o brillo.

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Ellos, sus hijos, deberán saber desde ya que en toda lucha por lograr un objetivo a veces se pierde y a veces se gana. Deberá enseñarles a usar el criterio en lugar de las ideas enlatadas que obtienen vía virtual, pues la cultura de la inmediatez en la que quieren vivir aniquila el esfuerzo, y, por consecuencia, el goce.

Dígales que no es necesario ni importante que sientan pertenencia a las modas, grupos o corrientes que al final solo terminan por diluir su individualidad en una colectividad amorfa, autófaga, convirtiéndose en algo peor que las causas que defienden.

Esta generación confunde "memes" con ideas, e información con conocimiento. Se ofenden rápido pero son rápidos para ofender a otros. Les falta disciplina, son intolerantes y, como muchos de ellos no fueron planeados, pero sí abandonados, por lo que los padres les dan las cosas, en el mejor de los casos, porque no tienen el tiempo de atenderlos pues tienen que trabajar duro para juntar el dinero que necesitan para darles esas cosas.

Ellos creen que todo lo que hay que saber de la vida está en Internet y mientras están desperdiciando su tiempo en un mundo virtual y no en la vida real.

Deberá enseñarles que no todo es tecnología, que se puede vivir sin estar pegado al celular, que se puede vacacionar sin Internet, que no tienen que estar planeando su vida pensando en lo que van a publicar en las redes sociales y que es de muy mal gusto estar presumiendo hasta la comida del día y sus paseos por el barrio, si es que salen de su casa.

Enséñeles a conocer el poder de la oración, la satisfacción de servir a los demás, el precio de la dignidad, la compasión, el respeto, la vergüenza, el honor, su identidad de género, pero, sobre todo, el amor propio.