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“Fuiste al Issste y te moriste”

Aquel septuagenario llegó con pasos lentos a la clínica del Issste. Iba bien cubierto con su tapaboca para evitar ser víctima del coronavirus.

Al llegar a la puerta, el comité de recepción le llena las manos de algo que más que gel antibacterial, parece resistol, como si hubieran comprado del material más barato del mercado.

Con su cansado andar se traslada hasta el elevador del lugar, pero lo encuentra tapado con un andamio, así que no le queda otra que subir los 22 escalones de la escalera que llevan a la primera planta del nosocomio.

Francisco Gonzalez Bolon

Esperanzado en las palabras presidenciales de que a estas alturas ya debería el país contar con un sistema de salud como el que tienen en Canadá, el Reino Unido o en Dinamarca, el jubilado hace fila de pie para solicitar en la farmacia las medicinas que su doctor le ha recetado.

Pero después de casi media hora, al llegar a la ventanilla de la farmacia, le dice la persona encargada que ese medicamento no ha llegado.

Las palabras le caen como un balde de agua fría en la espalda, pues ya se imagina el nuevo viacrucis que habrá de vivir al regresar en unos días mas por sus medicinas.

Antes de devolverse a su hogar, decide ir al sanitario de la clínica pero otra sorpresa le aguarda: el mingitorio está cubierto con un plástico negro: Fuera de servicio.

Entonces se acuerda de aquellos desfiles del 1 de Mayo cuando los burócratas salían a las calles a gritar consignas como “Fuiste al Issste y te moriste”.

Las cosas no han cambiado mucho desde aquellos años en que era un mozo.

Al final, decidió pasar a una farmacia en la que pudiera comprar, por lo menos, algo similar a lo que su médico le recetó, antes de que su débil corazón le pase la factura.

De mal en peor, el Issste en manos morenas. Lo peor: No es solo en Ciudad Obregón.

LOS CORRIDOS

Si por las vísperas se saca el día, quizá no les va a ir muy bien en sus pretensiones electorales a la diputada Ernestina Castro o a Omar Serna Córdova.

Circulan videos en los que parecen salir por piernas de una reunión ante el acoso de diversas personas que les graban la huida.

Y no fueron precisamente nombres de flores lo que les gritaban sino todo lo contrario.

Y es que, por ejemplo, hasta ahora la legisladora se acordó de que existe el pueblo y se placea por todos rumbos con el ánimo de ser tomada en cuenta, mientras que el Gerente de la Central Camionera, por otro lado, se la ha pasado de grilla en grilla en busca de ser candidato, pero sus resultados como funcionario han dejado mucho que desear.

Pues si se animan a ser candidatos, ya saben la clase de entorno que les espera.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx