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El cuero es el que se arruga

A pesar de todos los años que la vida se ha permitido poner sobre mis hombros, lo cual agradezco

Hasta el momento no he sentido achaques propios del añejamiento, al contrario, ahora es cuando me siento más relajado y seguro. Lo que sí podría decir que me está desagradando, además de perder cabello, y el blanqueamiento del que queda y una que otra arruga, es el tipo desprecio o malos chistes de muchos jóvenes, como si no supieran que la juventud siempre se está yendo para todos junto a cada espiración. Se sienten como si la juventud fuera una virtud personal, cuando estar joven no es un logro propio, es, simplemente algo temporalmente circunstancial. En cambio, tener una vida entrada en años implica mucho esfuerzo. Sí, esfuerzo, trabajo, alegrías, sufrimientos, placeres, dolores, gastos, pleitos, viajes, problemas, obras, libros, amores, enfermedades, retos, heridas, errores, la pérdida de seres queridos y muchas otras cosas que en verdad son de valorarse; muchas otras cosas que nos han forjado estas personas a veces tan enreveradas que llegamos a ser. Todo esto pensaba mientras cepillaba mis viejos dientes antes de salir al trabajo, en donde, por cierto, en el actual, como en los últimos tres trabajos que he tenido soy de los más de edad. Sí, esto pensaba mientras me arreglaba para irme al trabajo...

Llego, abro la puerta, doy los buenos días, y sólo uno de los compañeros contesta diciendo: Buen día, don. Ja, le digo, justo en lo que estaba pensando. Algunos no ven a una persona, ven un estereotipo. Y es que no sé qué obsesión tienen las nuevas generaciones con la edad. Parece que les es sumamente importante la edad, cuando en realidad la edad, hasta dónde sé, es sólo un número que no tiene tanta importancia, cuando lo que importa es el alma, el espíritu, porque hay jóvenes con espíritu decrépito y ancianos con espíritu jovial. No entienden aún, creo que algún día lo harán, que lo que se arruga es el cuero, porque el corazón puede seguir rebosante de ánimos, sueños, pasiones y amores por mucho más tiempo del que se imaginan. Ya ven a Charlie Watts recientemente fallecido que hasta el último día de su vida, a los 80 años, seguía tocando la batería en una banda de rock; mandatarios de potencias mundiales de más de 70 años que hacen bien las cosas o tus mismos padres y abuelos.

El cuero es el que se arruga
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Llego, abro la puerta, doy los buenos días, y sólo uno de los compañeros contesta diciendo: Buen día, don. Ja, le digo, justo en lo que estaba pensando. Algunos no ven a una persona, ven un estereotipo. Y es que no sé qué obsesión tienen las nuevas generaciones con la edad. Parece que les es sumamente importante la edad, cuando en realidad la edad, hasta dónde sé, es sólo un número que no tiene tanta importancia, cuando lo que importa es el alma, el espíritu, porque hay jóvenes con espíritu decrépito y ancianos con espíritu jovial. No entienden aún, creo que algún día lo harán, que lo que se arruga es el cuero, porque el corazón puede seguir rebosante de ánimos, sueños, pasiones y amores por mucho más tiempo del que se imaginan. Ya ven a Charlie Watts recientemente fallecido que hasta el último día de su vida, a los 80 años, seguía tocando la batería en una banda de rock; mandatarios de potencias mundiales de más de 70 años que hacen bien las cosas o tus mismos padres y abuelos.

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Creo que todo este asunto de la obsesión por la edad, por la lozanía, el miedo al paso inevitable del tiempo y demás prejuicios, es resultado de la banalidad en la que viven inmersos, porque un día se darán cuenta que nadie quiere vivir por siempre, ni ellos mismos, y que si no te quieres hacer viejo, entonces, ¿Se quieren morir jóvenes?

Lo que un ruco como yo les pudiera recomendar, si es que aceptan recomendaciones, es que se olviden de estar midiendo todo en relación al tiempo, que vivan el presente, que es lo único que existe para todos, y que se ocupen de llegar al fin de sus días satisfechos de haber vivido una vida de provecho, aunque sea corta y, si es que llegan a viejos, sabrán que todas y cada una de las etapas de la vida son interesantes, y que en nuestros tiempos de plena juventud los jóvenes no teníamos diabetes, hipertensión, insomnio, depresión, ansiedad, y obesidad como lo tienen ellos ahora. Salud.


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