buscar noticiasbuscar noticias

Don eme: un personaje de antaño

Alejandro Mungarro Daniels

(Historiador)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

(Historiador)

A finales de los años cincuenta y hasta mediados de los setentas, uno de los grandes sueños y ambiciones de los jóvenes que terminaban la educación secundaria, era ingresar al Instituto Tecnológico de Sonora, institución educativa que por muchos años fue la máxima casa de estudios de Cajeme.

Esta universidad se logró gracias al esfuerzo de un gran número de ciudadanos cajemenses, que contribuyeron en forma desinteresada con su tiempo, dinero y esfuerzo para su creación.

Para el nivel de preparatoria, en sus aulas estuvieron miles de alumnos y al frente de ellos eminentes maestros que brindaron su esfuerzo, su tiempo, su saber y en el que muchas ocasiones, su retribución o su pago venia de personas altruistas y su contribución a esta institución fue siempre anónima.

Fuera de sus aulas y extramuros, hubo un personaje que por varias generaciones formó parte del conglomerado estudiantil y quizá  parezca ridículo decirlo, lo cierto que hoy, a la distancia y allende el tiempo, muchos ex alumnos del ITSON que oscilan entre los cincuenta y setenta años lo llevan en sus recuerdos.

Su oficio o su actividad, fue el de hotdoquero, desarrollando esta por mucho tiempo en la calle Chihuahua, casi esquina con Rodolfo Elías Calles.

Hay quienes dicen que fue el mejor hotdoquero de Cajeme.

Su nombre: Emeterio Estrada González, mejor conocido como don Eme, el Viejo M que llegó a Ciudad Obregón a finales de los cincuenta procedente de Nayarit, donde nació el 3 de marzo de 1931.

Durante muchos años, don Eme fue parte de la familia estudiantil del ITSON, esto lo avalaba el ser considerado invitado especial en todos los festejos de este gremio, como el día del estudiante y las posadas decembrinas, fiestas que se llevaban a cabo en los elegantes salones del Club Campestre.

Como la mayor parte del estudiantado terminaba su prepa y tenía que emigrar a varias partes del país para cursar una licenciatura, era parte obligado que al estar de vuelta en la ciudad por motivos de vacaciones, se presentaran a saludar a Emeterio y estar al tanto de los sucesos habidos en sus meses de ausencia.

Eme fue un emprendedor, un hombre dador de amistad, que llevaba siempre consigo un escudo, que consistía en una eterna sonrisa en sus labios.

Yo fui parte de la última generación del ITSON como preparatoria y me considero parte de los miles de amigos que cosechó. Fui su colaborador honorario durante mucho tiempo, pues tenía como misión, antes entrar a clases de las siete de la mañana, avituallarle de los insumos para preparar los hotdogs y para ello me prestaba su “veintiochona”, una bicicleta cóndor negra.

Deben de ser relativamente pocos los estudiantes del ITSON, que al menos en alguna ocasión no comieron de fiado con don EME. Como sistema de registro contable, el viejo EME usaba una libretita negra en el bolso de la camisa y como respaldo, en la pared del edificio que le servía de sombra para su negocio, tapiada con mosaicos de mármol de cinco por veinte centímetros, ahí, públicamente estaban los nombres de sus deudores, los que comían de fiado, representados por rayitas, cada una de ellas significaba un hotdog que comúnmente se liquidaban cada lunes.

Lo curioso de esto, es que ninguno de los que estaban ahí apuntados, alteraba su contenido. Había una confianza mutua.

Según su decir, este sistema contable no le fallaba. Lo más probable es que esto haya sido cierto, pues muestra de esto y según se data en los archivos del periódico Diario del Yaqui, por los días en que el Lic. Manlio Fabio Beltrones Rivera, anduvo haciendo campaña buscando la gubernatura del estado de Sonora, acudió con él para solicitar su voto, en ese momento don EME sacó de la bolsa de s…