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Deudas municipales

Los ayuntamientos de México, pero especial los de Sonora, tienen un serio problema al que deberán hacer frente sus autoridades electas a partir de septiembre próximo. Se trata de la "satanizada" deuda pública.

A diciembre de 2020, la deuda de los municipios y sus organismos para municipales en México asciende a 43 mil 463 millones de pesos, mientras que en Sonora suma un total de 4 mil 753 millones de pesos, según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. De esta forma, los municipios de Sonora a abarcan el 11% del total de la deuda de todos los ayuntamientos del país. Pero ¿Cómo llegamos a esto?

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Durante años, los municipios han estado tomando atribuciones y responsabilidades que no les corresponden, de acuerdo con la Constitución y la Ley de Gobierno y Administración Municipal. Por ejemplo, algunos cuentan con áreas de desarrollo económico, también administran clínicas de rehabilitación u otros más tienen varios programas y dependencias relacionadas con el desarrollo social, funciones que más bien corresponden a los gobiernos federal y estatal.

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Las obligaciones básicas de los municipios son: 1. Ofrecer servicios públicos básicos de calidad como: agua potable y drenaje, parques y jardines, calles y avenidas, alumbrado público y recolección de basura; y 2. Seguridad preventiva y de tránsito para proteger el patrimonio de los ciudadanos y evitar accidentes y muertes. Esto ha provocado que la burocracia de los Ayuntamientos "engorde", lo que ha impactado el otorgamiento de recursos suficientes para los servicios básicos y también ha aminorado la realización de obra municipal.

Con finanzas apretadas, los gobiernos municipales de todos los colores y corrientes han recurrido de forma sistemática a contratar deuda para financiar la poca obra pública que efectúan, pero sin asegurarse de que esas inversiones les generen a futuro los ingresos suficientes para pagar los créditos adquiridos.

La deuda no es mala, pero debe ejercerse con responsabilidad, destinarse a obras que beneficien a la población, que eleven la calidad de vida, sin exceder la capacidad de pago, ni poner en riesgo la viabilidad financiera y procurando que las obras que financie le generen ingresos a futuro al municipio. Pero la realidad es que hoy tenemos en Sonora a varios de los municipios más endeudados de todo México.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en su estudio "Hablemos de deuda", tres municipios de Sonora se encuentran entre los 10 con mayor endeudamiento per cápita con poblaciones mayores a 100 mil habitantes. Se trata de Nogales con una deuda per cápita de 3,908 pesos, Guaymas con 2,051 pesos, y Hermosillo con 1,919 pesos por habitante. En el caso de los municipios con menos de 100 mil habitantes, Sonora domina lista con 7 de los 10 municipios con mayor endeudamiento per cápita.

El primer lugar nacional lo ocupa Oquitoa con una deuda per cápita de 5,556 pesos y le sigue en segundo sitio Divisaderos con 4,284 pesos por habitante. También se señala en esta lista a Puerto Peñasco, Tubutama, San Felipe de Jesús, Agua Prieta y Ónavas.

Para evitar esta problemática expertos y organismos especializados recomiendan:

1. Mejorar las capacidades locales de recaudación, sin aumentar impuestos sino ampliando la base tributaria y combatiendo la evasión fiscal.

2. Pagar deuda adquirida y renegociar refinanciamientos con mejores tasas, con base en las capacidades financieras.

3. Asociar a la deuda con la inversión y transparentar obligatoriamente el destino de los créditos que contratan.

La deuda pública, bien utilizada, mejorará las condiciones de vida de las personas, pero lo más importante es que los municipios vuelvan a lo básico, es decir, otorgar servicios públicos de calidad y una verdadera seguridad preventiva que proteja el patrimonio y la vida de los ciudadanos. Si se concentran en hacer bien eso, todos ganaremos.

Twitter: @gomezreyna