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Las Plumas

Conflicto en Navojoa

Necesidad conciliadora


Por lo menos hasta ayer no se advertían en público señales de conciliación en el marco del conflicto entre las autoridades del Ayuntamiento de Navojoa y su Sindicato de Trabajadores. Una prueba de la tensión existente es que el Palacio Municipal de la Perla del Mayo ha sido tomado una y otra vez por los sindicalistas inconformes.

Aunque es preciso reconocer que esta clase de medidas no son las únicas que han salido a relucir en el marco general del diferendo existente en el gobierno municipal navojoense. Debe reconocerse que el dirigente sindical René García Vallejo ha suscrito en público señalamientos muy críticos en contra de la administración local.

En este contexto, caracterizado de suyo con una marcada inquietud pública por el rumbo que podría tomar el conflicto, el alcalde navojoense, Jorge Alberto Elías Reyes, firmó un comunicado para abordar el asunto, como era propio que lo hiciera. Se ocupó allí del contrato colectivo de trabajo del Ayuntamiento con el sindicato. Dijo que "ha revisado con lupa" los detalles de ese documento.

Por lo demás, es claro que algo como eso era lo menos que podía esperarse en una coyuntura de diferendo como es la que hoy por hoy atraviesa el Ayuntamiento de Navojoa. De esta forma, el alcalde Elías Retes dijo que en el ámbito sindical se han encontrado muchos vicios y casos de nepotismo que se cometieron en el pasado. Expuso que con esta actitud se ha pisoteado el derecho de los navojoenses a tener una administración pública honesta.

Expuso igualmente: "Hemos encontrado hermanos, cuñados, compadres, sobrinos; un sin fin de cargos sindicalizados con salarios alejados de la realidad que, sin duda, son actos de nepotismo". Luego planteó textualmente: "A los navojoenses les pregunto: ¿quieren que revelemos toda esa red de complicidades?"

En términos políticos, o dotados implemente de un mínimo interés público, llama la atención que el alcalde navojoense haya resuelto tomar palabra pública para ocuparse del que bien puede considerarse como uno de los asuntos más serios que haya enfrentado la administración que encabeza. Es bueno que haya resuelto asumir una puntual réplica a los señalamientos del sindicato de la Comuna.

Dichas y vistas, así las cosas, lo que cabría esperar es que el conflicto a que se alude asuma pronto una ruta de negociación exitosa que calme los ánimos institucionales hoy enfrentados tan severamente. Es lo menos que cabría decir y esperar. En la otra cara del problema, lo que podría ocurrir es que éste polarice todavía más sus hoy rijosas características y arribe a condiciones caóticas o de imposible conciliación.

Debe ser difícil que se llegue a esos extremos críticos, aunque, dicho sea con verdad, en estas clase de menesteres no suele existir nada escrito a la hora de la hora. En esquemas como el descrito, con beligerancia en aumento por parte de sus protagonistas y de quienes les siguen, suele ocurrir que de pronto los ánimos de las partes se desborden y en lo inmediato no se ve fácil cómo retornar a una mejor forma de resolver los diferendos.

Nada de lo anterior representa mayor novedad. Los conflictos suelen ser así en su comienzo y evolución. Pero llega un momento en que se advierte que las cosas en juego terminaron por situarse mucho más lejos de lo que se esperaba. Y es entonces cuando se llega a la etapa de tener que contabilizar lo perdido en lugar de lo ganado.

Consideraciones de este tenor podrían antojarse muy teóricas o verbalistas a ojo de simple vistazo. Por ello convendría no perder de vista el tono y los alcances del enfrentamiento que se ha generado en el gobierno navojoense, iniciado, como bien se sabe, por exigencias sindicales. Toca a las autoridades examinar con buen juicio y objetividad plena el sentido de tales demandas. Pero al sindicato respectivo le toca no precipitar acciones o juicios.

Por lo demás, cabría entender que, en un pleito declarado, como es el que nos ocupa, muchas veces las buenas razones quizá sean las últimas que se quiera considerar. Pero es preciso hacerlo. Porque en el pleito aludido, sin menoscabo de las razones de cada una de las partes, también está en juego el interés de Navojoa y los navojoenses. ¿O no...?

armentabalderramagerardo@gmail.com