Candidito, joven sin ciencia de la vida

Esto le ocurrió en su primera noche de bodas

Por: Armando Fuentes (Catón)

Candidito, joven sin ciencia de la vida, casó con Dulcibella, muchacha romántica y apasionada. Decidieron pasar la noche de bodas en un hotel de la ciudad, pues a la mañana siguiente tomarían temprano un vuelo para iniciar su viaje de bodas. Tan pronto el botones salió de la habitación ella se lanzó a los brazos de su flamante maridito y le dijo con voz llena de emoción: "¡Al fin solos, Candi!". "Sí -respondió el inocente desposado-. ¿A quién le hablamos?". El troglodita arrastraba por los cabellos a la bella y curvilínea chica de la Edad de Piedra para meterla en su cueva. Ella a su vez jalaba por los hirsutos pelos a una mujer gorda y fea. Les explicó el cavernario a sus amigos: "Tuve que transigir, muchachos. Quiere que su mamá viva con nosotros". La linda chica y su galán llegaron a una pequeña fonda a la orilla de la carretera. El dueño empezó por ponerles en la mesa sendos vasos de agua. "Es del pozo -les dijo-. Fresca y clara". Preguntó el muchacho, receloso: "El agua ¿es pura?". Respondió, orgulloso, el hombre: "Tan pura como su novia, amigo". Pidió el joven: "A mí tráigame un refresco embotellado". El reverendo Rocko Fages, pastor de la Iglesia de la Quinta Venida (no confundir con la Iglesia de la Quinta Avenida, que permite a sus feligreses cometer adulterio a condición de que ya estén vacunados), prohibía terminantemente el baile en su congregación. Decía que era un invento del demonio para llevar a las almas -y sobre todo a los cuerpos- al pecado. Secretamente, sin embargo, el pastor sentía una insana tentación: deseaba apasionadamente a Miss Nasardo, la organista de la iglesia. Ella no resistía los avances del ministro, antes bien los estimulaba interpretando en el órgano, después de los servicios, cuando los dos quedaban solos en el templo, piezas del repertorio popular como "The lady is a tramp", "Sentimental journey" y "I'm in the mood for love". Un día sucedió lo que tenía que suceder. El reverendo tomó en sus brazos a Miss Nasardo, la recargó contra la pared, y en la postura que en inglés -la lengua materna de ambos- se llama standin' up, o sea de pie, procedió a consumar la unión largamente deseada por los dos. De súbito un temor asaltó a la organista. "Hagámoslo en el suelo, Rocky -le dijo al reverendo acezando con agitación-. Si entra alguien va a pensar que estamos bailando". Un señor le comentó a otro: "¡Cómo han cambiado los tiempos! Nosotros leíamos libros de educación sexual para casarnos. Ahora nuestros hijos los leen para no tener que casarse". Dulciflor invitó a su novio a cenar en su departamento a fin de presentarlo a su mamá. Al terminar la cena el muchacho se ofreció a lavar los platos mientras ellas preparaban el café. La mamá de la chica la llevó aparte. "Ten cuidado -le dijo-. Sospecho que es casado, Lava los platos muy bien". El barbero llamó a la policía. "Afeité a un individuo. De pronto escapó corriendo, y no pude alcanzarlo. Quiero que lo busquen para que me pague". Inquirió el oficial: "Ese hombre ¿tiene alguna seña particular?". "Sí -replicó el barbero-. Le falta una oreja". Sir Galahad iba a salir a la Cruzada. Llamó a su fiel criado, el joven Fastdick, y le dijo: "Le hice poner a mi bella esposa Guinivére un cinturón de castidad. Te entrego a ti la llave. Sólo en ti confío". El muchacho se emocionó. Besó la mano de su señor y entre lágrimas le agradeció aquella muestra de confianza. Sir Galahad entonces emprendió el camino cabalgando al frente de sus alabarderos. No había andado ni siquiera media legua cuando  lo alcanzó Fastdick a todo el galope de su caballo. Le gritó a sir Galahad: "¡Señor! ¡Ésta no es la llave!". FIN.

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