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Canasta básica

Los especialistas en economía del sector privado consultados por el Banco de México prevén que este 2021 la economía mexicana crecerá alrededor de 4.8%, cifra que luce limitada frente a la caída de -8.2% de 2020.

No obstante, para el Gobierno Federal, el aumento que tendrá este año el Producto Interno Bruto (PIB) es una prueba irrefutable de que la economía y los bolsillos de las familias se están recuperando satisfactoriamente.

Canasta básica
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Esto resulta curioso, luego que en 2019 el Gobierno Federal propuso sustituir el PIB por un índice del bienestar o la felicidad para medir los avances del país. Fue precisamente en ese año cuando el PIB nacional comenzó a contraerse tras una década de crecimiento ininterrumpido.

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Pero entonces ¿efectivamente la economía de las familias mexicanas está mejorando? ¿todos los sectores del país están recuperándose luego de los efectos nocivos de la pandemia?

La realidad es que hay “otros datos” que nos advierten que la recuperación no está sintiéndose necesariamente en los bolsillos de las familias y que, por el contrario, este 2021 podríamos estar en riesgo de que siga en aumento la pobreza.

Uno de estos indicadores es el Índice de Precios al Consumidor de la Canasta Básica, elaborado mensualmente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La semana pasada se dio a conocer que en el último año, es decir, de abril de 2020 a abril de 2021, los productos de la canasta básica en México acumulan un alza promedio del 10.3%, su mayor nivel en 21 años.

En la canasta básica se incluyen productos como el arroz, azúcar, medicamentos, cerveza, carne de res, electricidad, pasaje de autobús, frijol, huevo, harinas, gas LP, gasolinas, leche, pan blanco, jamón, tortillas de maíz, detergente, entre otros productos de uso generalizado en la mayoría de las familias mexicanas.

Este incremento del 10.3% supera en más de tres veces el objetivo de inflación del Banco de México para este año de 3%, y rebasa ampliamente el incremento de 7.1% que tiene en el último año el salario promedio de los trabajadores asegurados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En otras palabras, esto significa que los productos de consumo básico están aumentando por arriba de los salarios, por lo que a los trabajadores cada vez les alcanza menos su ingreso para satisfacer sus necesidades más elementales.

De continuar esta tendencia, en combinación con una lenta recuperación del empleo formal, ello tendrá como resultado que este año suba de nuevo la pobreza como ocurrió en 2020, cuando se estima que al menos 10 millones de personas se convirtieron en nuevos pobres a nivel nacional.

Por otro lado, las exportaciones de vehículos ensamblados en el país, uno de los principales motores de la economía, mostró también en abril signos de desaceleración preocupantes.

En ese mes, las exportaciones de vehículos alcanzaron las 234 mil 584 unidades, cifra 8.4% menor a las 256 mil 119 unidades comercializadas en el exterior durante marzo.

Si hay un sector que literalmente está “cargando” la recuperación de México esa es la industria automotriz, y el hecho de que muestre signos de desaceleración no es una buena noticia en este momento para nuestro país.

La disminución de las exportaciones automotrices podría acentuarse aún más, si consideramos que este mes la Planta Ford de Hermosillo inició un paro de labores, debido a la escasez mundial de componentes electrónicos.

Si a esto le sumamos la lentitud con la que continúa la aplicación de vacunas contra el covid y los aumentos en las gasolinas, el gas LP y los precios de productos de la canasta básico, entonces podemos concluir que aún está lejos el día en que la recuperación comience a notarse en los bolsillos de la gente.

Twitter: @GomezReyna