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Cajeme: la captura del Estado (segunda parte)

La semana pasada explicábamos que la captura del Estado es básicamente el proceso por medio del cual, los poderes de soberanía para el ejercicio de poder se traspasan del gobierno hacia manos ajenas, las cuales regularmente se guarecían en este proceso viciado en elites políticas y económicas.

En la actualidad, todo parece indicar que, al igual que numerosas regiones de nuestro país, Cajeme se encuentra a punto de iniciar con la tercera y última etapa de gravedad en la escala de captura del Estado, en la cual, Estado y cooptadores se vuelven uno mismo y funcionan bajo la tónica de los mismos intereses, lo que al final termina perjudicando la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos.

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En la actualidad, todo parece indicar que, al igual que numerosas regiones de nuestro país, Cajeme se encuentra a punto de iniciar con la tercera y última etapa de gravedad en la escala de captura del Estado, en la cual, Estado y cooptadores se vuelven uno mismo y funcionan bajo la tónica de los mismos intereses, lo que al final termina perjudicando la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos.

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En Ciudad Obregón, dicho proceso cobra una particularidad que lo vuelve mucho más alarmante, ya que, el proceso de captura del Estado se encuentra en manos del crimen organizado, quienes con una pequeña minoría han logrado apropiarse prácticamente de un municipio entero en el que aproximadamente medio millón de personas viven en la zozobra de no saber cuándo se toparan con algún miembro de esta facción sea este delincuente o autoridad.

El problema de la inseguridad y el crimen en Cajeme no comenzó ayer, ni mucho menos se trata de un problema simple que tenga solo una arista para resolver esta problemática que nos ha hecho figurar ya en las listas de las ciudades más violentas del mundo.

En primera instancia es necesario que exista voluntad política por la parte del gobierno y social por parte de la ciudadanía para resolver esta lamentable situación, misma que parece no tener final debido a que, día con día la situación empeora y en la actualidad las balas rozan cada vez más cerca de nuestros hogares sin distinción alguna. Por lo tanto, es necesario la implementación de una política pública de altura que se realice desde una perspectiva integral en la que confluya la mayor cantidad posible de ciudadanos para dar comienzo a revertir esta tendencia de miedo y violencia que se vive en Ciudad Obregón desde hace una década.

Sin duda, el primer paso consta en identificar el problema y las particularidades que nos han llevado a los niveles nunca vistos de violencia en la región. En Cajeme el principal factor de violencia radica en los homicidios, los cuales han llegado a un promedio de dos diarios, mismos que ocurren a cualquier hora del día, en cualquier lugar, donde lamentablemente igual pierden la vida delincuentes de todos los niveles, como ciudadanos de bien que son víctimas de la guerra que se vive en las calles de la ciudad, por lo cual podemos tener un escenario claro de donde estamos parados, a que nos enfrentamos y comenzar para trazar la ruta hacia la recuperación de nuestro municipio.

La violencia de Cajeme es multifactorial, es decir, es producto de la falla en muchos entes que somos parte de la sociedad, desde la educación familiar, la cual ha dejado a un lado la inculcación de valores y la pérdida del sentido de comunidad, aunado a la alza en el consumo de drogas, así como la falta de impartición de justicia lo que ha desembocado en una percepción generalizada de impunidad, sin dejar de lado la corrupción y la ineficacia de los tres órdenes de gobierno para brindar soluciones factibles y viables para los ciudadanos.

Pensar en soluciones totales sería utópico, no se plantea en este escrito que este problema se acabe de un día para otro. Sin embargo, es necesario que todos pongamos de nuestra parte para revertir esta tendencia que parece no tener final.

borbonmanuel@gmail.com