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Amenaza de expropiación

Hay temor en el sur de Sonora.

El martes de la semana próxima andarán por Sonora empleados de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), acompañados de abogados y protegidos por la Guardia Nacional.

Francisco Gonzalez Bolon
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Esa es la información que ha llegado a los ejidatarios y propietarios de terrenos aledaños al territorio de la Tribu Yaqui.

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Es posible, dicen, que vengan a trabajar en la expropiación de terrenos que han sido señalados por los indígenas como parte de su territorio, el cual pretende ser devuelto por el gobierno federal para que en septiembre próximo el Presidente de la República pueda presentar sus disculpas por el daño que otros gobiernos han hecho a la etnia desde hace muchos ayeres.

"Es que los del gobierno solamente están escuchando a los yaquis, que les dicen ´métete por aquí´ o ´vete por la derecha´ y los funcionarios señalan los terrenos como si en realidad fuera parte de la zona yaqui", comentan.

Pero en verdad, sostienen, los polígonos de las zonas definidas como "terrenos nacionales" o parte del territorio ancestral, no están bien delimitados porque los procedimientos han estado viciados desde el principio de este tipo de procesos.

De ese modo, exponen, serán miles de ejidatarios o propietarios de terrenos en la zona de Guaymas, Empalme, San Ignacio Río Muerto, Bácum o Cajeme los que saldrán perjudicados si se llega a concretar una expropiación cuyo único objetivo es quedar bien con la Tribu Yaqui en medio de un proceso electoral.

Ya muchos de los propietarios de resoluciones presidenciales o documentos antiquísimos sobre sus predios han acudido ante la Sedatu a demostrar que son los legítimos poseedores, pero aún así tienen dudas de que les vayan a respetar porque de este gobierno todo se puede esperar ya que, como la Chimoltrufia, como dice una cosa hoy, mañana dice otra.

Dicen que los yaquis hablan de unas 60 mil hectáreas para regresarlas a su territorio ancestral, afirman los ejidatarios, pero los funcionarios con tal de quedar bien no alcanzan a analizar bien el tema y parecen ir con todo en contra de quienes ya trabajan en esas zonas.

Acuacultores, ganaderos, apicultores, avicultores, hortaliceros, entre otros productores, saldrán perjudicados con una medida de este tipo, aseguran, y en consecuencia se puede venir abajo la economía de la región porque "no podemos esperar que los yaquis vayan a trabajar esas tierras".

Este problema que se viene encima a Sonora, en medio de un proceso electoral tan cerrado, puede ser un conflicto de mayor envergadura si no es analizado fríamente por las autoridades y se detienen a pensar que no por quedar bien, electoralmente hablando, con la Tribu Yaqui, vayan a destruir un clima de trabajo y producción que mantiene la paz social de la entidad.

¿Quién será el valiente que se atreva a decirle al gobierno de la República que, de ser cierto lo que temen los productores, van a golpear a Sonora en lo que más le duele: el orgullo de ser de los estados con mayor producción, agrícola, acuícola, pecuaria o pesquera?

Esperemos que haya serenidad en quienes toman decisiones de este tipo y que los rumores de una posible expropiación se queden en eso precisamente, en rumores.

Porque si de nuevo dañan a la entidad con una acción de esa naturaleza, no habrá Cuarta Transformación que los salve de una crucifixión en las urnas.

Y digan que se los dijo un loco (conservador, dirían los chairos) porque 20 mil votos de yaquis no serán suficientes para ganar este 6 de junio. Así de sencillo.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx