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Adiós

“Sudando a cada esquina la agonía con la rabia a cuestas, no hay sonrisas. Amo a mi país, pero él no me ama a mí.” Gerardo Enciso

El avión que lo llevaría a Toronto estaba por partir. El Maik dejaría atrás años en familia y con amigos. Años de felicidad y de tristezas en la tierra que lo vio nacer. Diría, adiós, adiós a todos con el corazón hecho nudo. Se iría a buscar lo que en su país no pudo conseguir, y tras cumplir con los requisitos le salió una oportunidad para desarrollarse profesionalmente en un lugar tranquilo, bonito y con buena convivencia. Estaba seguro de que sí era posible estar mejor…

Pasó a despedirse de su gente. Beso a su novia; visitó a cada uno de sus amigos. Dijo adiós a su familia, y un taxi lo llevó al aeropuerto. En el camino le pidió al chofer que se detuviera para despedirse de su abuelo. Ese viejo que tanto quería. Tocó la puerta y en cuanto salió, lo abrazó y le dijo:

Jesús Huerta Suárez
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Pasó a despedirse de su gente. Beso a su novia; visitó a cada uno de sus amigos. Dijo adiós a su familia, y un taxi lo llevó al aeropuerto. En el camino le pidió al chofer que se detuviera para despedirse de su abuelo. Ese viejo que tanto quería. Tocó la puerta y en cuanto salió, lo abrazó y le dijo:

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— Abuelo, me voy. Voy a buscar nuevos horizontes para mí; me voy porque siento que en éste México nuestro es casi imposible  avanzar. Siento que, a pesar de que quiero a mi país, él no me quiere a mí. Aquí seguimos viviendo en el barrio entre abrazos y chingazos; en esta tierra de ensueño, llena de gente valiosa a la que le faltan oportunidades, y yo estoy entre ellos, —abuelo—, ¡Y es que estoy harto, harto de tanta corrupción; de tanto vicio y desorden! —Le dijo el Maik a su abuelo.

Hijo, —podrás dejar atrás esta noble tierra que nos dio la vida, pero nunca tus raíces. Estos hermosos paisajes, el amor de tu familia, con las posibilidades que el estar en un lugar con tanta necesidad, te ofrecen.

¿Es que supones que todo se te dará hecho?  No olvides que tú, y sólo tú, podrás hacer que las cosas cambien por acá. Yo no te voy a detener, si lo que quieres es irte, adelante, te doy mi bendición. Sabes que siempre te querré y pase lo que pase, mientras tenga vida, aquí estaré para apoyarte en tus decisiones—, el abuelo le confesó.

Pero, — Abuelo, ¿Cómo podemos vivir en un lugar sucio, violento, sin respeto por la naturaleza, ni por la gente? En donde tienes que tranzar para salir adelante. En donde los gobiernos roban a manos llenas sin importarles el porvenir. En donde casi no existe una cultura de la superación personal, del orden y del respeto.

—Mijo, a donde vayas, la gente es la misma. A donde vayas lo único que tendrás es a ti mismo. Tus valores, tus creencias, tú talento. No te agobies tratando de cambiar al mundo. Cambia tú y verás que las cosas comenzarán a mejorar…le dijo a su nieto.

Se despidieron con un fuerte abrazo. A los minutos ya iba rumbo a Canadá.

Jesushuerta3000@hotmail.com