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-+Y la justicia?

A un aóo de la masacre de su familia, Adrián Lebarón estuvo ayer en laceremonia memorial" para recordar a cada uno de los que fueron asesinados de manera cobarde en la zona de Bavispe.

Ahí, con el sentimiento en la mano, hizo una reflexión que, seguro estoy, calará hondo en la conciencia de los ciudadanos y, espero, también de las autoridades.

Se dirige a los hermanos de Ronhita y su mamá Shalomde quien admiro su entereza y valor para mantenerse de pie" al recordar que todo comenzó al llegar al lugar de la masacre aquel 4 de noviembre.

Aón me recuerdo de pie, llorando, como si todo fuera una pesadilla, como si el infierno desatado en ese pedazo de tierra, fuera un sueóo, un mal sueóo.

Me atrevo a confesarle que en ocasiones, aón al cerrar los ojos tengo la esperanza que al abrirlos todo haya sido producto de una mala noche, que sea una pesadilla, la peor que pueda atravesar un ser humano, pero después de secarme el sudor de la frente, pudiera tomar mi teléfono, marcarle y me conteste con esas palabras alegres que siempre tenía, que transmitía y contagiaba.

Pero que no es así, que ella se nos adelantó y se fue con mis nietos, bien tomaditos de la mano, caminando despacio, con ese caminar de los justos y nobles de corazón, se fueron alegres, en ascenso, cuidándolos porque si bien les faltó vida a esos pequeóos, les sobraba amor de madre.

Muy posiblemente hoy estés aquí Ronhi. Así que a un aóo hija, te he llorado mucho, otras tantas me las he tragado con tal de no preocupar a nadie, he reído al recordar tus ocurrencias y travesuras, aunque la verdad siempre fuiste una nióa tranquila.

En este aóo hija, ha crecido la familia, muchos ya se reunieron contigo, otros ya sembraron, otros cosecharon, tus hermanos ampliaron sus casas, y entre muchos les echamos la mano.

La vida siguió hija. En este aóo nos fuimos a caminar de Cuernavaca a la Ciudad de México, caminamos descalzos en honor a Mackenzie.

Al ver que no llegaba ayuda, decidió caminar por en medio de la noche entre la maleza y los animales, con su piecito descalzo, estoy seguro que en cada paso fue arando la tierra, porque sembró en cada uno de nosotros una fuerza increíble, con aroma a fe y mucho valor.

En esa marcha nos dedicamos a sacar nuestro dolor paso a paso, a calmarlo un poco, a que se cansara el halo de venganza que, siendo sincero, algunas veces se asoma. Pero decidí que no, que yo buscaba justicia, nunca venganza, porque sería tan inótil como tomarme yo un veneno esperando que le hiciera mal al otro.

Caminamos mucho hija, hemos pasado horas encerrados con las autoridades quienes nos tratan de explicar cómo pudo ocurrir ese episodio tan negro para la historia de nuestra amada patria.

Han sido muchas horas y días tratando de entender qué fue lo que pasó, queremos saber un por qué, un solo "ÿpor qué"Ö, así quizá tendríamos un poco más de calma, veríamos que todo tuvo una lógica, por más aterradora que haya sido, por más inaceptable que la encontremos.

Pero hasta hoy seguimos casi igual que el día que te perdimos.

Alguna vez te fuimos a visitar hija y aón me encontré con cenizas sobre esa tierra en la que tantas veces transitamos, tomé un puóo y las ofrendé al viento, para que recorrieran cada rincón de este país, porque me hice un juramento, bien personal, bien profundo y hoy lo comparto.

La justicia que pido no termina con ver a tus asesinos presos, no. La justicia que pido es que tus huérfanos vivan en este país con paz y libertad, sin miedos, que piensen que perder a su querida madre provocó una avalancha de fe y esperanza que hizo que todo cambiara.

En estos pasos me he encontrado a gente muy buena, a luchadores imprescindibles, a gente que quiere bien a su país, a gente destrozada por dentro que busca a sus desaparecidos, he visto padres llorar por sus hijos enfermos, y todos nos han dado una palabra de aliento.

Así que hija, hoy refrendo mi compromiso de no detenerme, no cansarme, de tocar las puertas y los corazones que sean necesarios hasta encontrarte de nuevo.

Quiero que ese pueblo bonito en el que naciste deje de tener miedo, vamos a recuperar municipio por municipio al país, porque así se comieron los criminales nuestra paz, se metieron como humedad, y no nos dimos cuenta que de repente ya estaban instalando su reinado de terror.

No cuánto tenga que pasar hija, pero hoy guardaré mis lágrimas, y las sacaré todas cuando te vuelva a ver y serán de alegría".

El discurso fue mucho mas largo, pero en este resumen puede advertirse que la justicia en este país camina a pasos muy lentos, por mas discursos que traten de desmentirnos.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx