Durante años, el llamado “Cártel de los Soles” fue uno de los pilares más contundentes de la narrativa del gobierno de Estados Unidos contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
La acusación, repetida en foros diplomáticos, documentos judiciales y discursos políticos, sostenía que el mandatario encabezaba una poderosa organización criminal dedicada al narcotráfico internacional. Sin embargo, esa versión comienza a resquebrajarse. Un reciente informe de The New York Times revela que el propio Departamento de Justicia de EE.UU. ha dado marcha atrás en uno de los señalamientos más graves, al reconocer que no contaba con pruebas suficientes para sostener la existencia formal de dicho cártel.
EE.UU. SE RETRACTA DEL “CÁRTEL DE LOS SOLES”
De acuerdo con el reporte, autoridades estadounidenses han admitido que el “Cártel de los Soles” nunca fue una estructura criminal claramente definida ni una organización jerárquica como se presentó públicamente.
Por el contrario, el término habría surgido de manera coloquial en la década de los noventa, acuñado por medios venezolanos para describir presuntos casos de corrupción de funcionarios, principalmente militares, vinculados al tráfico de drogas, y no como una red criminal consolidada dirigida desde la Presidencia.
La acusación formal contra Maduro se lanzó en 2020, durante la primera administración de Donald Trump, cuando el Departamento de Justicia lo señaló de liderar esta supuesta organización criminal y ofreció recompensas millonarias por información que condujera a su captura. Años después, en 2025, ya bajo un nuevo periodo de Trump en la Casa Blanca, la narrativa fue retomada y endurecida, al grado de catalogar al llamado “Cártel de los Soles” como una “organización terrorista”.
No obstante, expertos legales y analistas consultados por The New York Times explican que, en los expedientes judiciales, nunca se logró acreditar la existencia de una estructura formal con mandos, operaciones y mecanismos propios de un cártel. Ante ello, el Departamento de Justicia habría reconocido internamente que la acusación, tal como fue planteada, era insostenible desde el punto de vista probatorio.
Pese a este giro, la fiscalía estadounidense no ha retirado por completo sus señalamientos contra el gobierno venezolano. En lugar de hablar de una organización criminal estructurada, ahora mantiene parte de la acusación bajo el concepto de un “sistema clientelar”, en el que funcionarios y aliados del régimen habrían facilitado actividades ilícitas, incluido el narcotráfico, a cambio de lealtades políticas y beneficios económicos.




