Vida consagrada: tesoro de la Iglesia en Ciudad Obregón

Este 2 de febrero se reconoce la labor de religiosas y religiosos que realizan misión desde sus distintos carismas

Las congregaciones religiosas hacen una tarea fundamental en Ciudad Obregón y muchas regiones del mundo.
Las congregaciones religiosas hacen una tarea fundamental en Ciudad Obregón y muchas regiones del mundo.

Este 2 de febrero, Día de la Candelaria, fecha en que la Iglesia recuerda la presentación del Niño Jesús y la ofrenda que María y José hicieron a Dios, también se reconoce la vida consagrada: mujeres y hombres que decidieron dedicar su existencia a la misión y al servicio dentro de una comunidad religiosa.

En Ciudad Obregón existen más de 20 comunidades integradas por más de 100 religiosas y religiosos, conocidas comúnmente como monjas, hermanas o hermanos, que realizan una labor silenciosa, pero fundamental, en una de las tareas esenciales de la Iglesia: llevar a Dios a todos los rincones.

Se trata de personas que, tras un proceso de discernimiento y acompañamiento, respondieron al llamado al servicio e ingresaron a una congregación para vivir su vocación desde el carisma particular de cada comunidad.

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PRESENCIA EN LA DIÓCESIS Y EL SERVICIO A LOS MÁS NECESITADOS

En la Diócesis están distribuidos en casi todos los municipios y desempeñan tareas clave: atienden a personas en situación de calle, cuidan enfermos, brindan acompañamiento a niñas y niños sin familia, educan en colegios, forman catequistas, entre muchas otras labores.

Cada congregación posee un carisma propio, su razón de ser y de hacer, y la comunidad religiosa se convierte en una nueva familia de fe para quienes, en su momento, dejaron atrás incluso a su familia de sangre para vivir en fraternidad.

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VIDA CONTEMPLATIVA Y VIDA ACTIVA: DISTINTAS FORMAS DE HACER MISIÓN

Existen religiosas de vida contemplativa, dedicadas principalmente a la oración por las necesidades de la Iglesia. Entre ellas destacan las hermanas encargadas del Asilo San Vicente. También hay comunidades de vida activa que trabajan directamente en la atención de diversas necesidades sociales.

A muchas se les identifica por el color de sus hábitos. Un ejemplo son las Misioneras Contemplativas de Jesucristo Misericordioso, conocidas como "Coloraditas", quienes atienden el Comedor de la Misericordia en el centro de Ciudad Obregón y Casa Betesda en Navojoa.

Otra de las comunidades más numerosas es la de las Hijas de San Pío X, fundada en esta ciudad y hoy extendida a otros estados y países. Su labor se centra principalmente en la catequesis y la formación de catequistas.

Cada comunidad, desde su misión particular, contribuye a hacer presente el amor de Dios en distintos espacios y en la vida de muchas personas que han encontrado esperanza gracias a su servicio.

Por ello, en este día se les reconoce, porque al igual que las candelas, han sabido ser luz en medio de las oscuridades del mundo. Su entrega y misión representan uno de los ejemplos más claros de amor desinteresado, profundo y auténtico hacia los demás.

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