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“Infartado”, corazón comercial de Obregón

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Ayer hice una nota de 150 pesos”, expresó Martha González, encargada de un local comercial dedicado a la venta de atuendos de fiesta para niños y niñas, que se ubica en la calle Galeana, entre Sonora y Chihuahua, en la colonia Centro.

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El cuadro que delimita al sur con la calle Zaragoza, al norte con la Guerrero, al poniente con la Veracruz y al oriente con la avenida Miguel Alemán es considerado el corazón de la zona comercial de Ciudad Obregón.

Ahí operan alrededor de cinco mil comercios, tomando en cuenta los 300 que se ubican en el Mercado Municipal (MerCajeme).

En ese centro de consumo existen 50 establecimientos que ya no funcionan y en cuanto a los locales al exterior, cerca de 250 no operan, señaló Ernesto Márquez Majul, dueño de varios espacios en el Centro de la ciudad.

“La inflación ha sido factor determinante para que las ventas hayan caído considerablemente”, manifestó.

Locatarios como Ernesto Márquez y Martha González son comerciantes de abolengo en la ciudad, quienes continuaron con el trabajo que iniciaron sus antepasados hace más de 50 años.

“Me acuerdo que cuando era chica venía a la tienda que atendía mi abuelo y en aquellos años él guardaba el dinero en costales, porque era mucha la venta. Hoy en día es distinto”, expresó Martha González.

En la actualidad, las opciones para adquirir algún producto no se concentran en un punto como hace años, cuando el Centro era el área predominante para comprar, pues la apertura de tiendas departamentales ha influido para que el comercio del primer cuadro de la ciudad esté pasando por una crisis severa y son pocos los locales que obtienen ingresos que les permiten sostener gastos de operación, manifestaron los comerciantes.

“Tenía tres empleadas, pero tuve que recortarlas, porque no es rentable el negocio”, expresó.

Son algunas familias las propietarias de los locales en el Centro de la ciudad, los cuales tienen a su favor que no pagan renta, pero la situación opaca que dicen vivir las ha orillado a sólo quedarse con un local en operación y los otros ponerlos en renta, cuyo monto oscila de siete mil a 15 mil pesos.

La restauración de los callejones, como es el caso Del Arte, ha generado mayor flujo de personas que acuden para formar parte de las actividades artísticas y culturales que ahí se promueven, pero para los comerciantes el incremento en relación con el número de personas que acuden no ha traído consigo incremento en las ventas, porque quienes asisten a ese espacio se enfocan en las dinámicas y artículos que ahí se comercializan, indicaron.

De acuerdo con el panorama que viven los comerciantes del primer cuadro de la ciudad, no existen inversiones nuevas que construyan un terreno fértil para obtener ingresos sustentables, al menos en su rubro, porque la tarea de los callejones genera una imagen para la promoción de eventos, pero no ha sido un detonante para inyectar capital en su renglón, puntualizaron.


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